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LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

Las Entrevistas De trabajo son un claro exponente de la dualidad del ser.  Del ser que las inventó.  Y es que la primera norma no escrita respecto a dichas conversaciones fatales contradice descaradamente a la escrita: ser sincero.

“Ser sincero es lo primero”, dicen. “Mentir no te va ayudar a conseguir el trabajo”, aseguran (bueno… excepto quizá el de actor). Pero la realidad es bien distinta. La pregunta más estúpida aunque no por ello exenta de ser decisiva quizás sea: “¿por que quiere usted trabajar con nosotros?”.

Bien,  la respuesta más sincera es tan clara que no vale la pena comentarla. Pero imagínate que eres el responsable de contratación de un call center de una empresa telefónica y le planteas la dichosa preguntita  al aspirante (jo’puta que eres).
Ante esta injusta encrucijada tienes dos opciones.

A)  Decir la verdad:”pues oiga,  porque me dijeron que aquí te pagaban por trabajar”.

B)  La correcta: “por que me gusta hablarrrr  y ayudarrrr  y estoy convencido de que puedo aporrrtarrr…” y toda la mierda que se te ocurra.

¿Blanco y en botella? mayonesa. ¿A quién  escogerías? Está  claro,  a la de las tetas más grandes.

Pero no sólo de la experiencia verbal se nutren las empresas.  De hecho si la primera impresión  es la que cuenta, la que llega antes que tú mucho más.  Por eso debemos prestar sumo cuidado a la hora de elaborar nuestro currículo (se dice así,  listillo,  que ya están  ambas formas aceptadas por la RAE,  no empieces así o en mi empresa no entras) sobre todo con las faltas de ortografía (ssshhhh…. Ni una palabra que te vas al paro ¿eh?).  Una cosa antes de continuar:

NUNCA,  JAMÁS,  BAJO NINGUNA CIRCUSTANCIA OS FIÉIS DEL CORRECTOR ORTOGRAFICO DEL WORD

Aclarado este punto, no sólo valdrá una escritura impecable para enamorar a nuestro aspirante a jefe.  También deberemos poner especial cuidado en el contenido del currículo (…)  dado que es más que posible que la entrevista no llegue ni siquiera a tener lugar sólo por culpa de una mala carta de presentación. Para ello hay que volver a mentir; todo lo tuyo es lo mejor que le ha pasado a esa empresa,  incluso tus defectos. Por ejemplo:

“-Me gusta esforzarme por crear un ambiente laboral positivo

-¿ha dibujado un pene erecto en el curriculum?

-ah  si,  también pinto”

Eso sí,  sin pasarse, no nos metamos en camisa de once baras por meternos en la boca más de lo que podemos masticar, no queremos situaciones como ésta :

“-perdone pero es que todo el mundo exagera un poco en el curriculum

-¿pero es usted Batman o no?”

Entendamos que tenemos la obligación moral y profesional de hacernos responsables de todo lo que escribamos en el currículo, incluidas las exageraciones

“-pero en su curriculum ponía que no le importaba trabajar los fines de semana…

-en mi curriculum pone muchas tonterías. ”

En resumen, una entrevista de trabajo es algo así como el primer día de colegio; desde el primer día sabrán si vas a ser el último en ser elegido para el partido de fútbol del recreo o no.

¿No has ido al colegio? No te preocupes,  en el trabajo en el que vas a acabar seguramente no hacen entrevistas.  Igual hasta te escriben la hora a la que empiezas en el brazo.

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