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LAS CENAS DE EMPRESA

Ya estamos casi en diciembre.  Se acerca por la banda esa fiesta tan bonita de las pelis de perros que juegan al baloncesto y familias que se separan por error para luego reunirse y darse cuenta de lo mucho que se quieren, que por lo visto hacía falta viajar un par de miles de kilómetros (para mi que estas pelis las patrocinan agencias de viaje).

¿Habéis adivinado ya de que vamos a hablar? ¿la Navidad? Nooooo exactamente pero habéis participado y eso ya es fantástico. Vamos a hablar de algo que pasa en Navidad.

Durante este homenaje a San Consumo (alabado sea) se destaca un fenómeno que a día de hoy nadie sabe quién lo inventó ni por qué: las dichosas cenas de empresa.  Ya seas agente de policía,  maestro,  astronauta o francotirador,  tienes el ineludible compromiso de asistir a este tipo de eventos con la razón aparente de congeniar con tus compañeros y celebrar las fiestas, la menos aparente de chupar como un poseso y que con un poco de suerte pague el jefe, y la verdadera, que es evitar que estos cabrones se dejen llevar por el Lambrusco y empiecen a ponerte verde.

Y es que si hay algo que caracterice a las reuniones entre amigos (porque hoy somos amigos, y te callas) es la de criticar al que falta. Veamos a mi juicio lo más relevante de la fauna que podemos encontrar en estos enclaves:

EL CHUPOPTERO (comatosus etilicus)

¿O chupóctero? No se,  el acento lo he clavado por lo menos.  Por raro que parezca, este señor es  a mi juicio  el ejemplo a seguir.  Se trata de un compañero  que sin ser alcohólico viene a beberse hasta el agua de los floreros y sin ser glotón pretende probar hasta las cortinas. 

Esgrimiendo lemas como “Un día es un día y paga el jefe, qué coño” o “tú sigue bebiendo que esto entre todos toca barato”,  según corresponda, a este visionario le importa muy poco el resto de la conversación. Su único objetivo es disfrutar y esto, amigos míos,  posiblemente sea el más noble de todos los que nos vamos a encontrar en la velada.

El PELOTA (chupaculum)

¿Qué te creías, que no iba a ir? El pelota está antes que el Cava y el Champagne en esas reuniones. Si a esa cena sólo fueran dos, ten por seguro que uno de ellos sería él. La opinión general que se tenga de él es un tema que no le deja descansar las 8 horas diarias que recomiendan. Y simplemente no puede resistirse a ir,  ya tenga fiebre,  falta de liquidez o un pico clavado en la cabeza.

Esta criatura apenas bebe para que no se le vaya la cabeza de los temas de conversación y a penas come para demostrar con ello cuanto se sacrifica por sus compañeros. A la vez que consulta su palmarés social desentrañanadola de las conversaciones de sus compañeros como si de la aplicación de Twitter se tratase, aprovecha para recopilar material para futuras críticas.

EL TRANSFORMER. (desarretatum etilicus)

Este me encanta.  Es el típico tímido y con pinta de amargado que gracias al jugo de la risa se desinhibe (¿se escribe así no?) y se convierte en la Máscara. Emplea tácticas como destacar un segundo significado de índole sexual a toda frase que llegue a sus oídos y atacar con todo su arsenal de guarrerías y chistes verdes.

El piensa que es la alegría de la fiesta,  y de hecho lo es; la posibilidad de ver al soso éste en estas condiciones no es del desagrado de nadie y menos en presencia de todos y, para qué negarlo, nunca está de más tener a alguien cuyos actos en esta reunión le otorguen más posibilidades que a ti  de ser el trending topic de las coficharlas del curro durante los primeros meses del año.

Pero este efecto suele durar hasta que su vista se nubla y empiezan los desatinos. De repente aquel que te dice que tu eres el único que le comprende cae pesado y dan ganas de darle un puñetazo. Sin embargo, hasta ese momento puede llegar a ser una persona cuya presencia en semejante estado puede llegar a amortizar la cena.

EL MARCHOSO (discoteque espectatis)

A este Tony Manero de las fiesta la cena le importa poco. Es más,  sólo come para tener el estomago lleno en orden de soportar las enormes cantidades de alcohol que va a ingerir en la fiesta que tendrá lugar después de la reunión. Este subnormal espécimen parece no tener muchas ganas de interactuar con los comensales hasta que no sujete un cubata mientras el cigarrillo que sostiene con los dedos de la misma mano (ver “posturas para ligar”, página 11 fig. 3 del Manual del Fiestero) amenace con quemarle, y ya a los postres empieza a meter prisa para “ir tirando”.

Por supuesto que cada trabajo y empresa tendrán sus propias versiones de los perfiles citados y otros tantos más como el pendonus vervenerus,  una versión con lentejuelas de la Tetas con Patas (ver COMPAÑEROS) , pero a mi los que más me gustan son estos.  Qué aburridas serían las cenas de navidad si no fuera por estos hijos de p…

Sin más os deseo y aconsejo que disfrutéis todo lo que podáis de ese punto de encuentro aunque vuestros compañeros sean unos anormales. Después de todo, “un día es un día y esto entre todos toca barato”.

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4 thoughts on “LAS CENAS DE EMPRESA

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