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LA TEORÍA DE LA HIJOPUTABILIDAD

La entrada de hoy está dedicada a esas cajeras que disfrutan creando el Caos diciendo “pasen por esta caja por orden por favor”.

Hola, y bienvenidos a las clases a distancia de mateprobafisidistica del profesor Supereze. Hoy vamos a aprender a calcular el factor de Hijoputabilidad de un sujeto basándonos en una serie de variantes que nos permitan crear la ecuación necesaria para realizar un perfil de la persona sospechosa de ser un HP.

Esta práctica nos será de inestimable utilidad en nuestro día a día, tanto en el ámbito personal como en el laboral.

Un poco de historia…

En la época de los sumerios (allá por marzo del siglo uve palo palo), el rey Fulano Equis Palo Uve reunió a su consejo de sabios alegando encontrarse cabalgando en la melancolía. La culpable de tamaña tristeza no era otra que su prometida, la cual había experimentado una serie de drásticos cambios de humor conforme se acercaba la fecha de la boda.

“-¿que te pasa nena?

-nada.

-Vale.

-si, eso, ¡PASA DE MÍ COMO SIEMPRE GILIPOLLAS!

-¡¿pero amor qué es lo que pasa?!

-nada.”

La pasión de Fulano era equiparable a la empresa, pues temía que aquella “enfermedad” empeorara con el enlace. Tales eran sus temores que llegó a vivir con el miedo a  que su descendencia heredase ese rasgo tan común extraño en la mujer. Así anduvo escuchando, alicaído e inconsolable, canciones de gotas en la ventana y pijama.

Pero un día sus consejeros, que habían estudiado el asunto sin descanso, acudieron a su regia presencia y le plantearon una teoría que ahondar en el por qué de esos caminos que había tomado su prometida: la Teoría De La Hijoputabilidad, que consiste en la siguiente ecuación.

Hp = XXX (St + Tr + inf)

Donde:

XXX = tiempo transcurrido desde la última relación  sexual

St = tiempo transcurrido desde la última visita al WC (streñimientus) 

Tr = contratiempos laborales en el dia

inf = traumas en la infancia

Calculadas estas magnitudes tenemos que

•    A mayor incremento de cualquiera de los valores, mayor incremento de la Hijoputabilidad. Por otro lado, si reducimos el tiempo desde el última relación sexual a 0 (XXX=0) tenemos que:

Hp=0(St+Tr)

¡¡¡Hp=0!!!

Demostrando así que justo después de practicado el encuentro carnal. El sujeto debería de ser más manso que una cesta de gatetes.

Aún  así,  hay otras tantas variables que se han ido añadiendo en posteriores estudios con el paso del tiempo que no han hecho más que hacer la fórmula muy poco fiable. En conclusión, el enunciado de del teorema sería el siguiente:

Quédate con la que tenga el sofá más cómodo, porque enfadarse se enfadan todas.

No debemos olvidar que por cada sujeto potencial, hay un detonante que provoca su mal desarrollo, haciéndole susceptible de mostrar los síntomas del denominado síndrome Hp.

“-Cielo, ¿me ayudas con un problema?

-Claro nena. ¿Cómo de grande quieres que se vuelva?”

Pero no todo se trata de problemas de convivencia. Una infancia cargada de traumas y complejos puede volvernos un claro candidato.

“-Estas reuniones son para tratar traumas desde el respeto, la comprensión y el cariñ…

-¿Puedes abrir una ventana?

-Vaya… ¿que os parece? El puto gordo tiene calor.”

La infancia de la generación actual puede haber resultado de lo más traumática, pero no tanto como otras anteriores como la de mi abuela,cuyo primer beso fue interrumpido por el llanto de su tercer hijo. 

“-anda que no te hubiera venido bien a ti una buena mili…

-¡¿que has dicho?!

-nada Abuelo, nada”

Nuestras amistades tampoco están a salvo de caer en el síndrome Hp.

“PLAFF

-¿pero a qué a venido esa bofetada?

-acabo de llegar a la cárcel, y aquí hay que hacerse respetar desde el primer minuto.

-ya,  pero no en la carcel del Monopoly.

-mi putita va tirar los dados o no?”

Estos no son más que unos pocos de los cientos de ejemplos posibles en los que queda patente la necesidad de una táctica para identificar y aislar a los potenciales HP.

Hay exponentes que no elegimos (familiares)  a los que no queda otra que acostumbrarse y evitar verlos salvo en contadas ocasiones, pero hay otras variantes como son los compañeros de trabajo (ver compañeros) que de disponer un buen método de identificación hubiéramos podido eliminar de la ecuación hace tiempo. Estos hermanos de sueldo pueden llegar a ser unos HP memorables.

“-Houston, Houston, tenemos un problema

-tienes, tienes un problema, que yo estoy aquí bien cómodo con mis auriculares, pero dime, perla”

En resumen, que hay personas en este camino que es la vida que hacen que nos preguntemos por qué nadie ha inventado aún el término “despresentarse”. No obstante, quizá gracias a ellos hemos aprendido a apreciar a la buena gente que nos rodea. ¿Vosotros que creéis? ¿Son los HP un mal necesario?

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One thought on “LA TEORÍA DE LA HIJOPUTABILIDAD

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