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ESTOY MALITO

No importa lo mucho que te abrigues. Ni tampoco que tomes tanta vitamina C que no descartes defecar una naranja. Cuando las frías garras del resfriado común (en el mejor de los casos) rasgan las puertas de tu salud, de poco sirve esconderse en el armario y simular estar fuera de casa.

La Parca Verde (adivinad por qué tiene ese color) alcanza por igual a héroes y cobardes. Pues todos somos susceptibles de caer en sus redes. Primero empieza con una Coca-Cola demasiado fría en el McDonald’s. Al día siguiente notas cierta sequedad en la boca.

Piensas que se trata de una sed desmedida, pobre infeliz (o infeliza) y bebes. Seguramente un par de refrescos helados más…  No te das cuenta de que la invasión ha empezado y que, lejos de disparar las contramedidas, no haces más que bajar aún más al infierno.

La sequedad da paso a flemas,  mucosidad creciente, y otras tantas secreciones que no usaré aquí. Tu cuerpo te avisa -a buenas horas- de que algo anda mal incrementando drásticamente la temperatura  de tu cuerpo dando lugar a la temida fiebre. Este síntoma nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte, al igual que el amor, el odio y la tontería ésta de dejarse barba ¿Y que podemos hacer contra la fiebre?

Lo primero es decirlo:

Si tienes fiebre y no lo vas diciendo por ahí es como si no la tuvieras.

Lo siguiente sería correr a la farmacia a por un termómetro porque, reconozcámoslo: nadie tiene un termómetro en casa a menos que todavía viva con su madre.

Hablando de las madres, ¿Qué pasa con las madres y la gripe? ¿Cómo es posible que si alguien  de la familia contrae la enfermedad, toda ésta quede inevitablemente infectada excepto la matriarca?

Nuestra madre también puede ser presa del resfriado, si. Pero no cuando uno o más de sus hijos se encuentran afectados por la dolencia; ello supondría ir en contra del orden cósmico, y nadie quiere ir en contra del Cosmos, ¿verdad?

Como iba diciendo, vamos a la farmacia, compramos el dichoso aparato y algunos fármacos, y nos volvemos a casa intentando no parecer Gays.

Porque reconozcámoslo:

No hay forma heterosexual  de llevar una bolsita de farmacia.

Creo oportuno señalar que hay que tener sumo cuidado a la hora de dirigirnos al farmacéutico, a veces nuestra enfermedad nos juega malas pasadas.

” —¿Tiene pastillas contra la ironia?

—No.

—Qué raro, sí aquí siempre tenéis de todo. ¡Recuérdeme que venga a comprar aquí el próximo día!’.

Constatada la fiebre lo mejor que podemos hacer es guardar cama y mantener la frente humedecida con un pañuelo frío.
Por cierto, recuerda que guardas los pañuelos  en el mismo sitio que los termómetros: en casa de tu madre.

En los casos en que la fiebre suba demasiado se recomienda acudir al médico.

” -Descríbame su vida sexual.

-Pero ya lo hice en la sesión anterior,doctor.

-Ya,pero me reí tanto que quería tenerlo grabado.”

No me gustaría despedirme sin pediros ayuda en una cosilla: ¿La montaña de Kleenex infectado se recicla o se guarda como arma biológica?

@cansinoroyal

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