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El BULLYING, QUE NUNCA PASA DE MODA

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La entrada de hoy no es precisamente para hacer reír. Bueno, un poco si. Hace poco me he enterado de que una pequeña personita de mi familia está sufriendo en el cole. Y a ella va dedicada esta entrada.

Quizás penséis que no es lugar para colgar esto. Pero era esto o Twitter y lo que quiero compartir no cabía en un tuit.

¿Conocéis a alguien que vaya diciendo que en el colegio le pegaban? Yo tampoco.

Encuentro fascinante la curiosa metamorfosis que sufre la gente cuando llega a la edad adulta. Muchos de nosotros hemos llorado en la cama sólo con pensar en tener que ir a la escuela al día siguiente, y no precisamente porque no quisiéramos estudiar.

Sin embargo a la hora de contar nuestras andanzas en el cole siempre situamos a nuestro pequeño Yo del lado de los malos o,  como mínimo, en un ficticio terreno neutral que,  a menos que fueras del sexo opuesto, aparecía y desaparecía como la isla de San Borondón (cuando los malotes encontraban a otr@ más gord@ que tú y te dejaban a un lado).

Por lo visto todos dábamos leña y ninguno la recibía. Quiza las víctimas simplemente no sobrevivieron a la pubertad, porque de otra manera tiene cabida que todos los que quedamos fuéramos discípulos de Nelson. ¿Qué cuerda vibra en el alma de una persona para querer, después de haber “madurado” que le relacionen con los que le hacían la vida imposible? ¿Qué clase de Síndrome de Estocolmo post partido es éste?

Todavía recuerdo cuando volvía a casa llorando y le contaba mis penas a mi madre. Y ella por toda respuesta me decía “ignóralos nené”.

UNA LOCA

¿Cómo iba a ignorar a 30 hijos de puta energúmenos que me querían hacer la vida imposible durante 6 o 7 horas por día?

Incapaz de retener toda la sabiduría que desprendía mi madre en este tema me giré hacia mi padre y le conté los sucedido. Y mi padre actuó tal y como esperaba: “pues dales una patada en los huevos”. Otro imbécil: ¿Cómo voy a pegarles a semejante número de condones rotos y marchaatrases?

“-Papa, en el cole me han dado una paliza

-lo importante es: ¿te vengaste?

-Pues claro, si no me vengo me matan”.

Y es que es irrelevante el miedo que tu tengas. Para tus padres no son más que cosas de niños. Aunque los niños en cuestión necesiten dejar en casa un par de libros para hacer sitio en la mochila a la navaja de Curro Jiménez que esgrimen con la dulzura de su inocencia.

En fin, cuando me di cuenta que mi futuro estaba en manos de dos dementes, mi cabeza empezó a reflexionar. Como decía el gran Enrique Pinti, algo en mí cambió.

A mí en el colegio me pegaban siempre. Luego ya me apunte a Karate y después de entrenar duro y sin descanso conseguí que me pegaran en el colegio y en Karate.

Mi cambio no fue lo que se dice drástico. Pero al inicio de unas vacaciones de verano, mientras me dirigía a casa con las notas en la mano, las gafas rotas, y varios “amigos” pisándome los talones, me dije que algo tenía que hacer.

Así que ese mismo día me miré  al espejo y empecé a preguntarme cosas. Aquellas preguntas se repitieron durante varios días.

Por qué se ríen de mí

Qué les he hecho yo

Quién soy yo

Qué soy yo

¡QUÉ SOY!

Hasta que al décimo día me dije “¡ERES UN GORDO DE MIERDA!”

Supongo que cualquiera en semejante situación hubiera roto a llorar inconsolablemente ante esa verdad tan cruel. Pero pasó algo muy extraño: quizás ya había llorado lo suficientemente, quizás la calima reinante a principios de verano me había resecado los lagrimales. Pero no lloré. Es más, empecé a reirme.

Pero no sólo de mí (que tambien) sino de la situación, de la gente que abusa y ridiculiza, del resto de personas ridiculizadas y torturadas. Porque yo no era el único. Se ríen del gordo, si. Pero también lo hacen del enano, del que tiene un parche en el ojo, del que tiene brackets…

La gente teme lo que no entiende. Yo por ejemplo tengo miedo a las letras de las canciones de Shakira.

El ser humano (volviendo a la filosofía de Pinti), lo que es distinto no lo puede tolerar. Y por norma general lo que es diferente a la mayoría, o lo matamos o lo ponemos de payaso. Menos mal que a mi no me tocó lo primero.

Gracias a esta epifanía que me abordó en aquel cuarto de baño, mientras me terminaba el tercer bollicao (más bolli que cao, debo añadir) de la mañana. Empecé a verlo de otra manera. Y comencé  a trabajar en ello. Era eso o adelgazar, y con calima no se debe correr.

Cuando la persona objeto de burla deja de reflejar sufrimiento, el show pierde atractivo. ¿No os habéis fijado en que es más fácil que te pongan un apodo despectivo cuanto más lo repruebas y denuncias? Exacto.

El primer día de clase, pasado el verano, me planté delante de la pizarra, delante de los niños, delante del profesor. Por cierto este último olía ligeramente a café, quien dice ligeramente dice bastante y quién dice café dice coñac, pero ese es otro tema.

“Aquí está la montaña de grasa. -recité- No os preocupeis si no veis la pizarra que termino en seguida. Como decía, soy un gordo de mierda. Estoy más gordo que el año pasao. Me voy a tirar unos canelos que os voy a matar a todos. Y al que me llame gordo pienso darle un beso en la boca. Más que nada para premiar tanto poder de observación.

En otro orden de cosas, pienso traer en la mochila los calzoncillos del día anterior. Los cuales introduciré periódicamente en una de vuestras mochilas. No os preocupeis que habrá un cuadrante en la puerta pegado con cinta para que nadie se pelee por ello. Así, cuando hagáis los deberes por la tarde os acordareis de mí, tal y como vosotros os habéis encargado de hacer que yo os recuerde todas las tardes.

Si alguien quiere tocarme el culo mi pupitre es ese abollado de allí. Un puto héroe, diría yo, al igual que estos botones de mi camisa. No tenéis ni idea de lo que me cuesta no respirar para que no salgan disparados y os saquen un ojo.

Y se acabó, se acabaron las burlas, las persecuciones, los insultos, las tocadas de culo, los suspensos, bueno los suspensos siguieron. Pero lo demás se acabó.

@cansinoroyal

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15 thoughts on “El BULLYING, QUE NUNCA PASA DE MODA

    • jajajajajaj me encanta que ya das por sentado que tus hijos serán víctimas de bullying. Con lo sarcástica y cínica que eres, mi apuesta va más a que ellos serán los victimarios (aunque quizá no siempre capten la ofensa sus víctimas)

      Le gusta a 2 personas

      • Jajajaja sí, y cuando no entiendan el humor de los pequeños, ellos se van a convertir en las víctimas. La mayoría de los bullys no tienen gracia: se burlan de la gente por ser gorda o por tener lentes, o por tener un sentido del humor que nadie entiende, así que mis hijos llevarán las de perder. Yo no dudo que les hagan bullying, a no ser que su papá les enseñe kung fu y kendo, claro está.

        Le gusta a 1 persona

  1. Raúl dice:

    Pues no creo que este post este fuera de lugar. Está claro que reirse en un mundo de locos como este es un gran antídoto, pero viene bien recordar que todo tiene un límite. Eso si, cuando te vuelvas a mirar al espejo puedes hacer como en las pelis…señálate y di; me estás mirando a mí??

    Le gusta a 1 persona

  2. Nunca se me habría ocurrido esa solución al problema del acoso, pero me hace mucho sentido. ¿Qué diversión podría tender burlarse de alguien que ya se burla de sí mismo? Además, no hay que tomarnos tan a pecho a nosotros mismos, es más sano así. ¡Un saludo!

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    • Del dicho al hecho hay un trecho, no es fácil enfrentarte de esa manera a los que te atormentan. Teniendo en cuenta que lo que estás haciendo es exponerte del todo. Quizás te salga bien, o quizás mal. Pero si no haces nunca sabrás si hubieras conseguido algo. Lo actos que más lamentamos son los que pudimos hacer y no hicimos, con alguna excepción como comernos pollo al chocolate o comprar el siguiente Iphone teniendo el último 😉 gracias por contestar!

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      • La verdad es que no tengo Facebook. Solo uso Instagram (@supereze) y Twitter (@cansinoroyal) estaré encantado de seguirte si me hablas por ahí. Por cierto solo hablo sobre las tonterías que se me ocurren (que más adelante uso en el blog). Por cierto si que tengo alicientes para escribir! De hecho a día de hoy sigo sin entender que seáis vosotros, y no psiquiatras y trabajadores de sanatorio, los que os interesais por las tonterías que se me ocurren 🙂 estoy encantado con la atención que me mostrar y aún más con la cantidad de genialidades que he encontrado en vuestros blogs

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