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SEGURIDAD SOCIAL PARA LOS COCHES YA

Hoy he protagonizado una epopeya de lo más interesante:  He llevado el coche a la revisión preITV.

¿No os parece interesante? Pues los del taller estaban la mar de interesados…

No veo de recibo aprovechar este nexo que nos une para despotricar en contra de la inspecciones de vehículos que el estado, celoso cuidador de nuestra seguridad, ha tenido los cojones de a bien poner en el camino del conductor. No obstante, si que veo de recibo (y más después de haber visto el «recibo» del taller) ahondar un poco en esas maravillosas personas que son los mecánicos.

El gremio de mecánicos, según  dicen, no es en absoluto un gremio bien pagado. Claro que también dicen lo mismo del de veterinario y… Bueno.  Dejémoslo en que los médicos de los animalicos tendrán su merecido en otra entrada.

Yo no digo que los mecánicos sean malas personas, al menos no de nacimiento. Seguramente algunos tuvieron infancia, con padres que les querían y brillantes regalos de Navidad.

Pero el hecho de que entres al taller a preguntar una dirección, y cuando te des la vuelta encuentres  tu coche suspendido a dos metros de altura mientras un señor de manos callosas y ataviado con un mono azul/camuflaje urbano le falta al respeto por debajo mientras mira con ademán de reprobación y te dice «no se si voy a tener esto para hoy», quieras o no le hace flaco favor a su reputación.

Dios me libre de pretender atacar a los mecánicos y a otros trabajadores de pareja alcurnia. No obstante, mas pero aunque sin embargo, me veo en la obligación moral de hacer algo. Y no veo mejor solución que la de pedir, digo más, exigir un seguro que cubra de una vez las necesidades médicas de nuestros vehículos.

Se acabó esperar a cobrar para que atiendan al miembro más importante de la familia. Se acabó el echarnos las manos a la cabeza ante los despiadados números con los que nos atacan los mecánicos. Y se acabó el tener que llevarlos a talleres de dudosa moral y profesionalidad.

«-¿Qué le pasa al coche?

-Tiene estopiñado el coryonador izquierdo.

-¿Seguro que es usted mecánico?

-¡Claro que sí! Mire los almanaques de la pared.

-ah, menos mal. Usted perdone,  es que hay cada uno por ahí… »

Se acabó el que nos reciban de malas maneras.

«-Usted cree que tendrá arreglada mi rueda para mañana?

-Me la trae floja.

-No puede ser,  si le eché aire antes de venir.

-No me ha entendido»

En resumen, un servicio de calidad, rápido y amable. Igualito que el de la Seguridad Social… 

¿No?

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LA TEORÍA DE LA HIJOPUTABILIDAD

La entrada de hoy está dedicada a esas cajeras que disfrutan creando el Caos diciendo «pasen por esta caja por orden por favor».

Hola, y bienvenidos a las clases a distancia de mateprobafisidistica del profesor Supereze. Hoy vamos a aprender a calcular el factor de Hijoputabilidad de un sujeto basándonos en una serie de variantes que nos permitan crear la ecuación necesaria para realizar un perfil de la persona sospechosa de ser un HP.

Esta práctica nos será de inestimable utilidad en nuestro día a día, tanto en el ámbito personal como en el laboral.

Un poco de historia…

En la época de los sumerios (allá por marzo del siglo uve palo palo), el rey Fulano Equis Palo Uve reunió a su consejo de sabios alegando encontrarse cabalgando en la melancolía. La culpable de tamaña tristeza no era otra que su prometida, la cual había experimentado una serie de drásticos cambios de humor conforme se acercaba la fecha de la boda.

«-¿que te pasa nena?

-nada.

-Vale.

-si, eso, ¡PASA DE MÍ COMO SIEMPRE GILIPOLLAS!

-¡¿pero amor qué es lo que pasa?!

-nada.»

La pasión de Fulano era equiparable a la empresa, pues temía que aquella «enfermedad» empeorara con el enlace. Tales eran sus temores que llegó a vivir con el miedo a  que su descendencia heredase ese rasgo tan común extraño en la mujer. Así anduvo escuchando, alicaído e inconsolable, canciones de gotas en la ventana y pijama.

Pero un día sus consejeros, que habían estudiado el asunto sin descanso, acudieron a su regia presencia y le plantearon una teoría que ahondar en el por qué de esos caminos que había tomado su prometida: la Teoría De La Hijoputabilidad, que consiste en la siguiente ecuación.

Hp = XXX (St + Tr + inf)

Donde:

XXX = tiempo transcurrido desde la última relación  sexual

St = tiempo transcurrido desde la última visita al WC (streñimientus) 

Tr = contratiempos laborales en el dia

inf = traumas en la infancia

Calculadas estas magnitudes tenemos que

•    A mayor incremento de cualquiera de los valores, mayor incremento de la Hijoputabilidad. Por otro lado, si reducimos el tiempo desde el última relación sexual a 0 (XXX=0) tenemos que:

Hp=0(St+Tr)

¡¡¡Hp=0!!!

Demostrando así que justo después de practicado el encuentro carnal. El sujeto debería de ser más manso que una cesta de gatetes.

Aún  así,  hay otras tantas variables que se han ido añadiendo en posteriores estudios con el paso del tiempo que no han hecho más que hacer la fórmula muy poco fiable. En conclusión, el enunciado de del teorema sería el siguiente:

Quédate con la que tenga el sofá más cómodo, porque enfadarse se enfadan todas.

No debemos olvidar que por cada sujeto potencial, hay un detonante que provoca su mal desarrollo, haciéndole susceptible de mostrar los síntomas del denominado síndrome Hp.

«-Cielo, ¿me ayudas con un problema?

-Claro nena. ¿Cómo de grande quieres que se vuelva?»

Pero no todo se trata de problemas de convivencia. Una infancia cargada de traumas y complejos puede volvernos un claro candidato.

«-Estas reuniones son para tratar traumas desde el respeto, la comprensión y el cariñ…

-¿Puedes abrir una ventana?

-Vaya… ¿que os parece? El puto gordo tiene calor.»

La infancia de la generación actual puede haber resultado de lo más traumática, pero no tanto como otras anteriores como la de mi abuela,cuyo primer beso fue interrumpido por el llanto de su tercer hijo. 

«-anda que no te hubiera venido bien a ti una buena mili…

-¡¿que has dicho?!

-nada Abuelo, nada»

Nuestras amistades tampoco están a salvo de caer en el síndrome Hp.

«PLAFF

-¿pero a qué a venido esa bofetada?

-acabo de llegar a la cárcel, y aquí hay que hacerse respetar desde el primer minuto.

-ya,  pero no en la carcel del Monopoly.

-mi putita va tirar los dados o no?»

Estos no son más que unos pocos de los cientos de ejemplos posibles en los que queda patente la necesidad de una táctica para identificar y aislar a los potenciales HP.

Hay exponentes que no elegimos (familiares)  a los que no queda otra que acostumbrarse y evitar verlos salvo en contadas ocasiones, pero hay otras variantes como son los compañeros de trabajo (ver compañeros) que de disponer un buen método de identificación hubiéramos podido eliminar de la ecuación hace tiempo. Estos hermanos de sueldo pueden llegar a ser unos HP memorables.

«-Houston, Houston, tenemos un problema

-tienes, tienes un problema, que yo estoy aquí bien cómodo con mis auriculares, pero dime, perla»

En resumen, que hay personas en este camino que es la vida que hacen que nos preguntemos por qué nadie ha inventado aún el término «despresentarse». No obstante, quizá gracias a ellos hemos aprendido a apreciar a la buena gente que nos rodea. ¿Vosotros que creéis? ¿Son los HP un mal necesario?

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DE COMPRAS

Como ya dije en una entrada anterior, se acercan las fiestas de San Consumo De La Santísima Cosumición, con lo que ello implica: hay que comprar adornos, comprar regalos, comprar comida típica de estas fechas. Y para ese tostón menester están las novias.

Bien, novias, iros a dar una vuelta por Pinkie. Los inútiles hombres tenemos que hablar.

Una novia sólo necesita tres frases para manejar a su novio por todo el centro comercial como si de un títere se tratase:

•    Mantén.

•    Dile que te de una talla más.

•    ¿Dónde estabas?

Con estas frases místicas el tarado de tu novio estará más que controlado durante las escasas  horas que dure tu safari.

Así es amiguetes. Estoy de compras con la jefa. Lo bueno de ello es que tengo tiempo de sobra.

De sobra.

De sobra.

De sobra.

De sobra para escribir esto.

Salir con tu novia a un centro comercial es una gran actividad siempre y cuando no pretendas disfrutar. Las únicas veces que te librarás separarás de ella bajo su consentimiento será cuando tengas que ir al servicio.  Que seguramente estará cerrado por causas desconocidas o con un gigantesco carro de limpiadora bloqueándolo.

Encima cuando entras te da la misma sensación que te daba cuando eras pequeño y le pisabas lo fregado a tu madre; se suponía que habías entrado a aliviarte y sales con un cargo de conciencia. No antes de haberte lavado las manos. Porque todos nos las lavamos… ¿Verdad?

Si, ¿quién no se va a lavar las manos sabiendo que es otra atracción  más del centro  comercial? Como por ejemplo el secador de aire caliente, cuya principal misión es hacer ruido mientras te secas las manos en los pantalones (los propios a ser posible).

En fin, ya hemos ido al baño y toca esperar en una esquina del Stradivarius, que parecemos una mezcla entre portero de discoteca y perchero. Pero eso en el Stradivarius, porque yo al Desigual procuro no entrar. Con lo que vale una camisa ahí dentro no entiendo que no tengan para poner un par de bombillas más.

En efecto, cada vez que entro a esa tienda me quedo esperando a que me venga un empleado con un candelabro y mirada sombría a pedirme que le siga. Señores de Desigual, no cuela lo de que los colores chillones de la ropa reflejen la luz, quiero ver lo que me estoy comprando, y más tratándose de su género, que luego llego a mi casa y al abrir la bolsa me encuentro un tablero del Twister donde tenía que haber una camiseta.

Pues eso, toca esperar.

Si te fijas, esperar por tu pareja puede bien ser la palabra que defina vuestra relación; esperas a que quiera ser tu novia, esperas a que termine de comer porque ella come más lento, esperas a que termine de comprar, esperas a que salga del baño, esperas a que se vista, esperas a que se maquille…  Por cierto, ni se te ocurra meter prisa a una mujer mientras se engalana para salir, pues se dará la misma que antes (ninguna). Eso sí, sí no sale exactamente con la pinta que quiere, o si se le olvida algo,  adivina de quién va a ser la culpa.

Sólo me consuelo sabiendo que todos los chavales que están en las esquinas están en mi misma condición. Pero ninguno nos quejamos. ¿sabéis por qué? Porque sabemos cuál es nuestro lugar. No como ese que va por el Ikea dos pasos por delante de la novia toqueteando cosas y añadiendo comentarios del estilo «mira cari, es ésta».

Esto último mientras se mete el vigésimo quinto lápiz en el bolsillo. Un gran divertimento para la próxima vez que vayas al IKEA: cuando llegues a la caja fijate en la cantidad de gente que se pincha las manos al ir a sacar la cartera.

De nada.

¿En serio, chaval?¿de verdad crees que TÚ estás dirigiendo la compra? Infeliz… ¿Creéis que la novia va detrás de él porque no es capaz de llevar su ritmo? Nuestras novias son quinto dan de Zara y cuarto de Mercadona. Seguramente estará mirando lo que verdaderamente van a comprar mientras el otro juega a las compras. De vez en cuando lo vigila para que no se pierda entre los sillones y piensa satisfecha: «miraló, esta noche va a dormir a pierna suelta»

A ver si nos convencemos, señores. Que en lo que respecta a comprar NO SOMOS NADIE. Esta afirmación por mi parte puede dar lugar a presuponer que ésta es la típica entrada para reírse de las novias y reivindicar no se que estúpida creencia que tenemos los hombres por parte de un amargado que escribe aquí porque no se atreve a decírselo a su pareja a la cara.

Pues bien, aunque entro perfectamente dentro de esa descripción, mis palabras van en dirección contraria a la aparente. Señores. Dejemos que nuestras santas se ocupen de los por menores de los regalos de Navidad. ¡Dejemos de despreciar un bien tan escaso como es el de una persona que piense por ti en estas condenadas fiestas! ¿es que no vemos el puntazo que supone?

«Ay… Pues yo en el LeRoy Merlín si que…»

Tu en el LeRoy Merlín no tienes ni puta idea. Quizás tu novia tiene menos. Pero tu, valga la redundancia, no eres nadie. Y aún así nosotros vamos en un plan por el LeRoy con la pivita… OOOOOH. Inflamos el pecho entre las cocinas como si las hubiéramos montado nosotros. Lo dicho, infelices.

Alguno hay que incluso  coje un listón de madera y lo mira como si apuntara con un fusil. Que tu igual no vienes buscando madera pero son cosas que los hombres tenemos que comprobar, no sea que alguna muchacha desvalida (nunca un hombre)  vaya a llevarse a casa un listón doblado.

Pero al final, como si de piezas de un juguete infantil se tratase, cada uno entramos por el agujero troquelado con nuestra forma, pues tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a la verdadera razón de estar en el LeRoy. Y no te quedará otra opción que esperar a que otro desgraciado como tú termine de preguntar al dependiente para acapararlo tú con tus dudas.

Resumiendo, tenemos que aprender a apreciar la labor de nuestras cónyuges para con nosotros al ofrecernos estos momentos de recogimiento que son el mantenernos en el umbral de los probadores preguntándonos «¿se podrá pasar o me echarán la bronca y me llamarán pervertido?».

Aprovechad como yo para dar rienda suelta a vuestra imaginación en lo que ella está en su mundo. ¡A lo tonto he escrito una entrada! El problema es que todavía estamos en la primera tienda a la que hemos entrado.

Me pregunto si en la última tienda seré tan generoso con mis palabras.

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EL FRACASO

 

Cuando una persona, independientemente de su sexo, se mira al espejo una mañana y no le gusta lo que ve, se ve más gorda, más vieja, tiene dolores que no cree merecer, etc. Es entonces cuando la palabra «fracaso» se abre paso entre  las legañas y se pone delante del sueño húmedo de la noche anterior para acaparar toda nuestra atención. 

No obstante, al ser mal de muchos nos consolamos como tontos que somos. Sabemos que eso le pasa a todo el mundo, y nos sentimos mejor, añadamos pues el sentirse bien con el sufrimiento de la gente a la lista de los muchos fracasos que cometieron tus padres con tu educación.

En serio, no pasa nada. La vida está llena de fracasos: el académico, el amoroso, el laboral, el Telegram… Y no por ello vamos a dejar de vivirla. A no ser que seas el tipo que inventó el botón ESC de los teclados. Ese sí, que se muera.

Si buscamos el origen del fracaso en nuestra raza quizás estaríamos equivocados. De hecho, en orden de mantener el rigor informativo, seguramente deberíamos remontarnos muy atrás en tiempo. El fracaso existe desde  la primera vez que el hombre se propuso algo. Digo más, el homo antecesor (que no es un gay de las cavernas como su nombre insinúa) ya tuvo sus primeros contactos con esta fuerza implacable de la existencia.

El día que este ser, llamémoslo Antonio, ya que por motivos de seguridad me ha pedido que no revele su verdadera identidad, pensó en crear una herramienta, la que fuera, un hacha de sílex, un palo afilado, lo que fuera, fue sin duda un impulso motivado porque antes intentó realizar alguna tarea para la que sus manos desnudas no fueron suficientemente eficaces. Y ahí tenemos seguramente el primer fracaso de la historia.

Pensemos durante un segundo en la sensación de desdicha que tuvo el pobre Antonio al darse cuenta de que no podia actualizar su iPhone realizar semejante tarea. Por primera vez se dió cuenta Antonio de que había cosas que estaban fuera de su alcance y que no parecía haber otra opción que aceptarlo y sufrir. Tuvo que ser como cuando después de poner la alarma en tu movil lees: «quedan 4 horas y 33 minutos para que suene la alarma».

Tengo un amigo que es karateka (qué le vamos ha hacer, no ha querido estudiar) que dice que,  según Confucio, una persona que,  sin ánimos de ofender, para ser chino tiene un nombre raro de narices, «fallarás el cien por cien de las cosas que no intentes».

Yo no estoy tan seguro, Confu… Hay una serie de cosas que mejor dejarlas a un lado, pues son un fracaso anunciado, como por ejemplo elegir un password o contraseña.

No existe ni una sola persona con acceso a Internet que se libre de enfrentarse a frases automáticas de sistema como:

«lo sentimos, su password ha de tener como mínimo 8 letras, un número, un versículo de la biblia y un nombre de Pokemon legendario»

O…

«lo sentimos, viendo la mierda de password que ha elegido dudamos mucho que haya nada de valor sobre usted para guardar»

Claro, al final tanta contrariedad acaba ofuscado al usuario.

«El password es muy corto, el password debe contener un número, es pasword debe tener al menos… ¡¿ME DISE TÚ EL PASUOR O KÉ ASE?!»

                   Anónimo (visto en Fb)

Y hablando de fracasos no podemos dejar de lado un gran invento como es el autocorrector.

«Cerebro: ¡He inventado un poema con el que enamorar a Susana!

Pulgares: ¡Bien, nosotros vamos a escribirlo!

WhatsApp: ¡Genial, yo lo enviaré!

Autocorrector: Me vais a comer todos la p…»

Y no os creáis que pasa sólo con el castellano. Hay que leer bien todo antes pulsar la tecla de enviar

Lo que quieres decirle:
«it’s not you, honey.  It’s me»

Lo que ella va a recibir:
«it’s not you, honey.  It’s melissa»

No podemos librarnos del fracaso porque es inherente a la raza humana. Nada más lejos de mis pretensiones el desanimar a nadie. Todo lo contrario, al igual que mi amigo Confu, que está muerto, os animo a no rendiros nunca. Eso sí, teniendo claro este dato. Cualquier cosa que hagas implica la posibilidad de fracasar. Y si no que se lo digan a Antonio, el gay de las cavernas.

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LOS MERCENARIOS DEL ESTADO

«-¿Qué somos?

-¡FUNCIONARIOS!

-¿Y qué queremos?

-¡UNA REFORMA DE NUESTRA SITUACIÓN LABORAL!

-¿Y cuándo lo q…?

-¡MAÑANA! que ya son menos cuarto»

Hoy en día hay una serie de cometidos cuya consecución  no está al alcance de cualquiera. Al contrario. Para ciertos detalles administrativos es requerido el toque profesional de cierto tipo de personal preparado que estará encantado de atender… (jajajaja lo siento no puedo seguir).

De todo hay en la viña del señor  y esta gente no iba a ser menos. Es de suponer que como en todos los colectivos siempre podemos buscar los elementos de mayor relevancia y plasmarlos en un (oooooh si) bestiario.

¿Os he dicho que me encantan los bestiarios? Estoy seguro de que si Schindler me hubiera encargado a mi su lista la película de Spielberg hubiera tenido mucha más gracia (y color).

Bien, como dijo mi madre el día de mi nacimiento, no nos dilatemos más y vayamos al tema que nos ocupa.  Hablar de un funcionario reduciéndolo a un individuo que desayuna 4 veces al día, si bien no iría errado, sería  a mi juicio una descripción demasiado pobre para a estas líneas,  por no decir que es un recurso demasiado gastado ya entre los monólogos. Vamos pues con la relación.

FUNCIONARIO CIVIL ADMINISTRATIVO (ocho a dosum)

También denominados por otros miembros del colectivo como «personas» debido a su nivel de vida dentro de su ámbito laboral. Poco se sabe de la procedencia de estos entes, así como sobre  sus motivos de permanecer en este mundo en lugar de ascender a los cielos. Se recomienda poco o nulo contacto  con ellos. Los pocos que han sobrevivido a un contacto directo hablan de crisis nerviosas originadas por el profundo sentimiento de impotencia que despiertan allá donde van.

«-¿Ustedes no trabajan por la tarde?

-No, señora. Por la tarde no venimos. Cuando no trabajamos es por la mañana.»

         Morgan, columnista canario

MILITARES (Unitatis Pernoctae)

En ningún caso confundir con «personas».  Este contingente esta muy por debajo del personal civil, a pesar de que intentaron derrocarles aspirando a compartir al menos su mismo estatus en 1999 (Batalla del Quinto Desayuno). La contienda se mantuvo igualada hasta las 13:30. Momento en que los Funcionarios Civiles se replegaron a sus respectivas casas (era viernes).

Creyendose vencedores por abandono, los militares instauraron aquel día como Día Mundial De La Consecución De La Victoria En La Guerra Del Quinto Desayuno. Pero el nombre era muy largo para ponerlo en la partitura del himno y se decidieron a cambiarlo por E.D.V. Dicho festejo se celebra ese mismo día de la semana.

POLITICOS (no hay paréntesis que aguante lo que pienso de ellos)

Estos son como los funcionarios solo que en lugar de robar postits roban dinero,  y el lugar de hacerlo en medio del tercer donutbreak de la mañana  lo hacen in your face.

¿Recordáis aquella paga de navidad que arrebataron a los Funcionarios? Pues ellos si que la cobraron, cobraron la suya, la tuya, la mía…

«-¿Cómo ha ido el día de trabajo?

-Pues mira, las tres de la tarde y 81% de batería en el iPhone, no te digo más.

-Cariño, te explotan.»

PARQUES Y JARDINES (fumaporrus ocho a dosum)

No hace falta decir nada sobre estos incansables podadores,  recogedores, regadores, etc. Tan solo que si quieres formar parte de este colectivo has de residir en

A) LA FERIA

B) JINAMAR

C) LAS REMUDAS

D) POLIGONO CRUZ DE PIEDRA

Espero que hayáis disfrutado leyendo esta pequeña relación del mercenario del estado tanto como yo escribiéndola. Soy plenamente consciente de que me dejo algunas variantes en el tintero como son los maestros, las fuerzas de seguridad,  tráfico etc.

Pero adelanto en cuanto a este punto que algunos de estos elementos, que no todos, los he omitido de manera intencionada,  pues varios de ellos forman parte de otras entradas que están ya escritas o por escribir en las que me tomo mi tiempo para describirlos como se merecen.

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LA TELE

En 1924 cuatro de los mejores hombres del ejército…  John Logie Baird consiguió por primera vez en la historia reflejar en luces una imagen en movimiento,  así nació lo que ahora conocemos como televisión.  Me pregunto qué pensaría este hombre de lo que hemos hecho con su invención hasta ahora.

Hoy en día es el primer electrodoméstico que se enchufa tras una mudanza en todos los hogares y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. La capacidad de atracción de estos artículos es simplemente inaudita.  Nunca jamás existió un aparato que lograse absorvernos; de la manera en la que lo ha hecho durante tantos años.

Incontables son también las ocasiones en las que el invento de Logie ha jugado un papel decisivo en la historia: Woodstock,  el discurso de Martín Luther King, la caída del muro de Berlín, la llegada del hombre a la luna…

Pues bien,  yo sigo flipando con que Antena3 sea capaz de colarte dos pausas en un sólo episodio de Los Simpson. (por cierto ya soy capaz de adivinar la temporada y primer año de emisión del capítulo por el tono de amarillo se las pieles de los personajes)

Atrás  quedan ya aquellos tiempos en los que Canal + (es más)  ofrecía una programación  totalmente libre de publicidad. Lamentablemente, esos tiempos pasaron incluso para los canales de pago, donde por cierto no paran de repetirte la misma programación una y otra vez,  que yo he llegado a ver Titanic 5 veces en una semana (en todas moría Di Caprio, y eso que para mi que cabía en la tabla con la culona).

La TDT apesta.  Más aún que la señal analógica. Han acabado con aquellos viejos matices en los que veías la 2: hoy con lluvia,  mañana con estática, pasado doble… ahora las cadenas o se ven bien o no se ven. Sosos coño…

Ahora, que si en los de pago  repiten la programación en la TDT no se quedan atrás. Si lo dudas coje tu mando a distancia (seguramente estará entre los pliegues del sofá, no desesperes)  y date una vuelta por TeleSalvame, Energy de la Jungla,  Dos Hombres y Neox y Factoría de La Que Se Avecina

De tantas horas viendo la tele tu cabeza desarrolla una serie de vórtices dimensionales en las que intentas dar explicación a una serie de fenómenos que hacen su aparición en la caja tonta, como son:

¿cuál fue la última película que viste en tele5?

¿por qué nunca ponen pelis del oeste por la noche?

¿cuántas almohadas tiene que tener una cama norteamericana?
¿y por qué esta gente nunca usa el ratón cuando están con el ordenador?

¿ni tampoco se quitan nunca los zapatos para poner los pies en el sofá?

¿que tipo de garganta tiene la gente en series y pelis que no necesitan agua para tomarse las pastillas,  si yo necesito vaso y medio de agua para un bocata?

¿por qué cada vez que un americano pone la tele las noticias hablan de él  o de algo relacionado con él? ¿y por qué nunca pilla la información a medias, como reportera estuviera esperando a que el tipo encienda la tele para empezar a hablar?

¿Punckie Brewster es una precuela de Lady Gaga?  Por cierto ¿Qué clase de nombre es Punckie  Brewster? No me extraña que sea huérfana yo tampoco podría mirar a la cara a mi hija sabiendo que soy el culpable de que tenga ese nombre.

¿por qué los Power Rangers hablaban si dejar de decir que si con la cabeza? Los Power Rangers que asienten tenían que haberse llamado ¿Es que para los trajes usaban dobles dependientes de un chino?

«-¡lucharemos contra las fuerzas del mal!

-¡auliculale si,  segudo pasillo iquielda pofavó! »

¿por qué en los dibujos japoneses los personajes  corren siempre con los codos a la misma altura que los hombros?

¿que coño les pasa a las armas del equipo A que no dan nunca a nadie?

¿Por qué en Walker Texas Ranger las peleas eran en cámara lenta? Bueno ésta me la sé, porque si la ponen a velocidad normal el capítulo dura más o menos lo que una pausa de Los Simpsons.

Esa es otra,  los anuncios.  A ver señores de Colón, Ariel y toda esa suerte de ungüentos milagrosos: los anuncios  de detergente no serán creíbles hasta que las madres no empiecen a PEGAR a los niños que se ensucian.

El Príncipe De Bell Air:  Will Smith pilló un taxi en Filadelfia (costa oeste) hasta Los Angeles (costa este). ¡Ese negro hombre viajó a través  de todo el país en taxi! Exijo saber cuánto costó esa carrera. No me extraña que el taxi oliera a cuadra.

«todo lo que me gusta en esta vida es inmoral,  un delito o un capítulo de Juego De Tronos»

La verdad es que aunque este tipo de preguntas que nos planteamos atormentan mi existencia no me quejo de la tele.  De hecho son mi ejemplo a seguir; no quisiera morirme si atravesar la cocina de un restaurante chino con un tiro en la pierna perseguido por agentes de una célula corrupta de FBI  por ejemplo. Ya sabes,  esas cosas que si no las vives,  no puedes decir que has vivido.

Bueno os dejo que voy a aprovechar la pausa de Antena 3 para hacer una pizza.  Voy a ir plantando los tomates. El que pone eso de «volvemos…  En 7 minutos»  debe de ser el mismo que calcula el tiempo que que le queda a Windows para terminar de pasar un archivo al pendrive.

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LA DISTINGUIDA CLIENTELA

Las pedradas mentales que pongo aquí son en su mayoría fruto de mis vivencias,  o simplemente de las cosas que veo mientras me siento en el parque a ver si viene algún viejo a contarme su vida.  Pero en este caso voy a hacer una excepción y voy a relatar un bestiario (cómo me gustan los bestiarios)  sobre lo que mi pareja tiene que afrontar cada día  en su trabajo y luego tiene a bien compartir conmigo en la cena, y también lo que yo veo mientras espero a que cierre sentado en frente.

Hay una curiosa creencia que está grabada a fuego en la cabeza del cliente medio, y más en tiempos de crisis.  Y es la de que él te está haciendo un favor al dignarse a asomar su cara de centollo por la puerta.  Por lo visto no entienden que esto va de números,  y de números grandes; el que tú me compres o no,  viene a suponer para mi estabilidad laboral lo mismo que una gota que cae de un cubo de agua llevado en mi cabeza.

Si siguen cayendo gotas me quedaré  sin agua; pero amigo,  una gota es una gota. Así que baja esos humos,  hijo de p… A estos personajes lo mejor es dejarles hablar y que se desahoguen,  que compren lo que vayan a comprar, si es que compran, y luego que les de la puerta en el culo al salir.

EL VETERANO (quieroynopuedus)

Es un señor/a (sobre todo /a) que cree que disfruta de un trato especial porque lleva años consumiendo lo que tu vendes.  Hasta el punto en que se ve con potestad para amenazarte con hablar con el jefe como si una palabra de él diera contigo en el paro.

EL TARDÍO (inoportunum sinrelojis)

Es ese que aparece cuando te quedan 5 minutos  para marcharte a tu casa con un problema que tardarás 20 minutos en arreglar.  Son bastante ágiles sorteando rejas que bajan,  puertas que se cierran, cepos para osos… Vamos que parecen ladrones.  Pero en vez de dinero o artículos lo que te roban es tu tiempo,  y el de descanso nada menos.

La primera reacción que te nace es ejecutar la clásica invitación  a irse conocida como «patada en el pecho» (ver 300) esta variante de cliente curiosamente suele ser amplia conocedora de sus derechos.  Como el que tienen a darte por culo con una tontería que no es precisamente cuestión de vida o muerte, bajo amenaza de interponer una hoja de reclamaciones por no haberles atendido cuando aún quedaban 16 segundos para la hora de cerrar.

ENTES (malcriatis)

Poco se sabe de estas almas en pena que pasan por tu lugar de trabajo sin comprar nada. Hay estudios que postulan que se mueven en un plano distinto de la realidad.  Por lo que les están  prohibidas gran parte de las formas de contacto terrenal,  tales como interactuar físicamente con los objetos o saludar.  Lo mejor es actuar como si no existieran o,  si no se puede,  al menos disimular el miedo. Los amuletos  y demás artículos de santería no funcionan. 

COMPAÑEROS ENCUBIERTOS (enteraillus deloscojonatis)

La principal cualidad de estos clientes es que conocen o creen conocer al dedillo todos los pormenores  de la oferta o el artículo mejor que el vendedor.  Llegando a poner en tela de juicio tus conocimientos y ya puestos tu sinceridad.  Tienden a combinar tal preparación con una cierta tendencia a sentirse estafados.

Contra esta fauna no hay nada que hacer salvo no bajarte del burro hasta que se vaya ofendido o se decida a ponerte una hoja de reclamaciones por estafa, documento que no llegará  a nada más que intentar asustar,  pues no piensan malgastar su valioso tiempo en llevar su copia a la oficina del consumidor cuando pueden volver a emplearlo en otros menesteres como pasearse por tu tienda por decimotercera vez.

SIN VIDA(aburritum presuicidae)

Los SIN VIDA no son  difíciles de identificar.  Típica señora que está esperando a que el marido pase a buscarla o señor que esta esperando a que su esposa salga de la tienda de al lado.  Son como los ENTES pero en su versión agresiva: mueven cosas y preguntan por preguntar.  Algunos aprovechan para contarte su vida.  La federación de dependientes  recomienda métodos tales como simular una llamada telefónica desde el terminal de la tienda o poner cara de enfermo de Ébola.

Como nota informativa no está de más dar la siguiente indicación a estos y todos los clientes:

CUANDO UN DEPENDIENTE EMPIEZA UNA FASE CON «PERO VAMOS A VER…»  ES EL MOMENTO DE RETIRARSE CON ELEGANCIA

(o huir haciendo la croqueta)

Este es mi bestiario personal en lo que a clientes se refiere. Tengo  que agradecer a mi novia los datos que ha compartido sobre sus vivencias laborales; «aporte de agente de campo»  se podría decir. Sin ellos esta entrada no hubiera sido posible.

Aunque no nos olvidemos de que hay imbéciles a ambos lados del mostrador.  Tal vez algún  día suba una entrada en honor de ese otro lado del comercio.

Sin más os dejo con una frase que a mi me ha ayudado en el día a día de manera inestimable.  Solo espero que el que la lea sepa encontrar la sabiduría oculta en sus palabras. Hallando al fin vuestro camino:

«tú mira mucho, tú toca mucho, pero tú no compra nada; tú hijo puta»

Porverbio chino

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LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

Las Entrevistas De trabajo son un claro exponente de la dualidad del ser.  Del ser que las inventó.  Y es que la primera norma no escrita respecto a dichas conversaciones fatales contradice descaradamente a la escrita: ser sincero.

«Ser sincero es lo primero», dicen. «Mentir no te va ayudar a conseguir el trabajo», aseguran (bueno… excepto quizá el de actor). Pero la realidad es bien distinta. La pregunta más estúpida aunque no por ello exenta de ser decisiva quizás sea: «¿por que quiere usted trabajar con nosotros?».

Bien,  la respuesta más sincera es tan clara que no vale la pena comentarla. Pero imagínate que eres el responsable de contratación de un call center de una empresa telefónica y le planteas la dichosa preguntita  al aspirante (jo’puta que eres).
Ante esta injusta encrucijada tienes dos opciones.

A)  Decir la verdad:»pues oiga,  porque me dijeron que aquí te pagaban por trabajar».

B)  La correcta: «por que me gusta hablarrrr  y ayudarrrr  y estoy convencido de que puedo aporrrtarrr…» y toda la mierda que se te ocurra.

¿Blanco y en botella? mayonesa. ¿A quién  escogerías? Está  claro,  a la de las tetas más grandes.

Pero no sólo de la experiencia verbal se nutren las empresas.  De hecho si la primera impresión  es la que cuenta, la que llega antes que tú mucho más.  Por eso debemos prestar sumo cuidado a la hora de elaborar nuestro currículo (se dice así,  listillo,  que ya están  ambas formas aceptadas por la RAE,  no empieces así o en mi empresa no entras) sobre todo con las faltas de ortografía (ssshhhh…. Ni una palabra que te vas al paro ¿eh?).  Una cosa antes de continuar:

NUNCA,  JAMÁS,  BAJO NINGUNA CIRCUSTANCIA OS FIÉIS DEL CORRECTOR ORTOGRAFICO DEL WORD

Aclarado este punto, no sólo valdrá una escritura impecable para enamorar a nuestro aspirante a jefe.  También deberemos poner especial cuidado en el contenido del currículo (…)  dado que es más que posible que la entrevista no llegue ni siquiera a tener lugar sólo por culpa de una mala carta de presentación. Para ello hay que volver a mentir; todo lo tuyo es lo mejor que le ha pasado a esa empresa,  incluso tus defectos. Por ejemplo:

«-Me gusta esforzarme por crear un ambiente laboral positivo

-¿ha dibujado un pene erecto en el curriculum?

-ah  si,  también pinto»

Eso sí,  sin pasarse, no nos metamos en camisa de once baras por meternos en la boca más de lo que podemos masticar, no queremos situaciones como ésta :

«-perdone pero es que todo el mundo exagera un poco en el curriculum

-¿pero es usted Batman o no?»

Entendamos que tenemos la obligación moral y profesional de hacernos responsables de todo lo que escribamos en el currículo, incluidas las exageraciones

«-pero en su curriculum ponía que no le importaba trabajar los fines de semana…

-en mi curriculum pone muchas tonterías. »

En resumen, una entrevista de trabajo es algo así como el primer día de colegio; desde el primer día sabrán si vas a ser el último en ser elegido para el partido de fútbol del recreo o no.

¿No has ido al colegio? No te preocupes,  en el trabajo en el que vas a acabar seguramente no hacen entrevistas.  Igual hasta te escriben la hora a la que empiezas en el brazo.

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LOS COMPAÑEROS

Como ya dije en mi anterior entrada, no me interesa comentar en qué trabajo. No obstante y visto con una perspectiva no demasiado forzada, mi trabajo o al menos lo que destaco de él es perfectamente extrapolable a la mayoría de los trabajos. Todos tenemos un jefe.

Y no digo con esto último que vaya a referirme a esas «bellisismas» personas que Dios a tenido a bien colocar en mi coronilla. Desgraciadamente hay para todos. Pero esta segunda entrada es para mis queridos compañeros.

Naturalmente no todo va a ser malo. Siempre hay alguien que te caiga mejor que los demás, con el que congeniarás, e incluso con el que puedes trabar una amistad más allá de las puertas del curro. Y que si vuestros caminos no se separan podría incluso convertirse en una gran relación amistosa.

Pero para no variar y por mucho que quiera a esas personas no las aprecio tanto como para escribir sobre ellas. Sin embargo existen otros «tipos» de «compañeros», y ya paro con las comillas, que merecen una mención especial.

Un par de cosas antes de enumerar a esos queridos hermanos de sueldo:

1.el Sexo, salvo excepciones, es completamente irrelevante pues ambos sexos presentan gran cantidad de especímenes para cada punto de la lista.

2.El orden no altera el producto, es decir, yo no prestaría especial atención a quién aparece primero o quién último en esta relación. Dado que están puestos de manera fortuita y sin segundas. Así pues, vamos allá.

EL INUTIL (sobrinus del jefus)

Sin menospreciar a los jefes, todos tenemos ese compañero que no entendemos como ha llegado allí. Hasta el punto en el que nos hemos llegado a preguntar si a este se les olvidó entrevistarlo, hubo alguna prueba que se les olvidó hacerle o simplemente venía con el mobiliario. Pero los cierto es que este señor sabe lo justo y necesario para resultar convincente al contar en qué trabaja en una charla de bar. Pero que dista mucho de ser el empleado del mes. Aunque me constan casos en los que lo consigue aún sin proponérselo. Este Forrest Gump de tu curro se caracteriza por no tener ni pajolera idea del 80 por ciento de los pormenores de su labor. Sin embargo, es capaz de pasar sin pena ni gloria y lo que es más, llegar al final del día sin tener un solo contratiempo. Cosa que por otro lado no sería posible sin la gran labor de sus compañeros que lo cubren con tal de terminar el trabajo y salir a la hora y de algún jefe que otro que le perdona la vida alegando «es que es así». Lo mejor de este señor es que hace la mitad que tú , se esfuerza la mitad que tú , y por supuesto se pone nervioso la mitad que tú, pero cobra lo mismo que tú . Lo cuál te hace preguntarte quién es verdaderamente el inútil de los dos.

EL PELOTA (chupaculum)

Una vez más, Dios me libre de intentar arrebatar ese título a los jefecillos, que él os acoja en su seno (cuanto antes mejor).

Poco hay que decir de este señor. ¿Recordais como eran el cole? Pues igual. Mucho ojo cuando la caguen. Un error de un pelota es igual de peligroso que una bomba, lo mejor es estar lejos de la onda expansiva.

La zona de muerte viene a ser el rango de compañeros a los que el pelota puede encasquetar el error. Y luego está la zona de radiación, que es el rango, mucho más amplio, de colegas susceptibles de ser culpables de que el pelota lo haya cometido.

TETAS CON PATAS (interestus felatis)

No quiero meter a todas las hembras en este saco. Sólo a las que están buenas, lo saben, y tienen intención de explotarlo, pero no en Hombres Y Mujeres Y Viceversa como mandan las escrituras, no, sino en la empresa en la que tu trabajas.

Esta es la mayor cualidad (o sea las dos «cualidades» ) que la define. Para una mayor compresión de esta raza vuelve a leer EL INÚTIL y ponle tetas y lágrimas en tu imaginación.

¿Has terminado de tocarte? ¿puedo seguir? Gracias

EL MÁQUINA (fantasmorum)

Todos tenemos a un compañero que lo hace todo más rápido, mejor, y gastando menos tinta de bolígrafo. No se sabe aún para qué. No se le conoce patria ni fe a estos fuera de serie. Sólo se sabe que están ahí para quedar de puta madre (ver PELOTA) y que tu te vayas a casa riéndose de él a carcajadas mientras en el fondo te preguntas cómo coño lo hace.

Mola tenerlo al lado. Pero no le lleves la contraria porque por lo visto él lo sabe todo y tú no sabes una mierda. Oye que no lo digo yo ¿eh? Lo dice EL MAQUINA.

EL VETERANO (carcamalis zopencae)

Este se cree que lo sabe todo solo porque lleva más tiempo. Y por lo general no sabe ni su nombre. Si no has tenido uno así nunca vete borrando eso de «12 años de experiencia» de tu curriculum.

El individuo en cuestión sale como los hongos en todo trabajo que conste de más de un empleado hasta el punto que si por lo que fuera lo echaran, gran acierto por parte de la empresa, automáticamente alguno de tus compañeros recogería su cetro y corona convirtiéndose en su sucesor. Evita hacer caso a este señor que suele conocer hasta un truco para que el café de la máquina sepa como el que Juan Valdés sirvió a su suegro el día que le pidió la mano de su hija.

Si te dice que hagas algo de tal manera, hazlo de la otra, si te dice que guardes tal papel, quémalo. Y si hacen un asadero los de la empresa NO LE SIGAS A EL.

EL METE MIERDA (tocahuevus impresionantis)

Otro gran personaje de esta nuestra comunidad. En realidad el METE MIERDA no es más que una mezcla indeterminada de todas las acepciones anteriores. El M. M. es ese gran compañero a sus ojos que no para de echarte a pelear con los demás. Todo a saber por qué razón. No concibe un día de trabajo sin criticar a éste o poner de manifiesto los defectos del otro. Otro al cuál, por cierto, estuvo cascándole de ti antes de ayer.

El M. M. es pelota, hipócrita, tiene celos del MAQUINA, y anda detrás de la TODAS CON PATAS pero como a ella no le interesa la pone a parir. Aprovecha siempre que puede para echarse unas risas en tu compañía a costa de otro y viceversa y suele caer bien a los jefes ya que les va con chismes de todos los anteriormente citados. Aléjate de él, dile que si a todo con la boca y que no con la cabeza.

RASPADOR. (alergicus laboralis)

Otro artista. Este individuo alberga un poder especial para hacer lo mínimo he indispensable aunque eso suela significar que el resto lo vas a hacer tú como el campeón que eres. No es un máquina pero es igual de listo que él, no es inútil pero hace lo mismo o menos. No es polémico a menos que destapen su cualidad frente a los demás compañeros. Pelota es, pero lo justo para enmascarar lo que hace frente a los jefes: nada

Y poco más queda por destacar

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