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LOS HIPSTERs Y SU MODA PSEUDOVINTAGE

Lo primero es lo primero, me enorgullece dedicar esta entrada a Raúl, apreciado hermano de sueldo, confeso lector (allá él… )  de mis pedradas mentales, y activo comentarista de las mismas.

Raúl me dijiste que la última entrada te supo a poco por lo corta, pues aquí tienes un pedazo tostón. Más vale que te lo aprendas, pues te lo pienso preguntar

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Lo primero que cabe pensar respecto a esta enfermedad moda es qué es vintage y para que sirve.

Lo vintage hace referencia a lo antiguo con pinceladas de elegancia y sirve para dejarse barba sin que a uno lo llamen dejao.

Con el paso del tiempo hemos visto modas de todos los colores. Algunas motivadas por la necesidad, como la de los raperos EEUUdienses con sudaderas XXXXXXL que no responden a otra razón que la de la pobreza, que obligaba a los niños a heredar ropa de hermanos mayores.

La salud y/o la higiene, como la «moda» de los militares de mantener el pelo corto. Hoy en día hay quien piensa que se debe a un intento de desindividualización de la persona para convertirla en parte de un grupo cuando en realidad no es más que una costumbre heredada de los tiempos de la lucha contra los piojos.

Hay  tendencias o modas que obedecen a una razón determinada y otras que buscan simplemente huir de lo preestablecido y destacar de alguna manera, otra razón tan válida y lícita como las demás ¿Pero de qué manera? ¿Cómo puede considerarse «moderno» al que lleva el pelo largo,  o barba, o pantalones pitillo o camisa de cuadros con una pajarita si ello se llevó hace mucho tiempo?

«nosotros en el siglo XX nos creemos muy degenerados pero estaba todo inventado»

             Enrique Pinti (humorista)

Por otro lado, no debemos caer en la euforia de adorar todo lo antiguo, pues algunos elementos de estas tendencias resultan más grotescos que pintorescos.

Veo a chicas ataviadas con vestidos y peinados que van orgullosas de vestir vintage. Y a mi sólo me parece la ropa con la que las encontrarían muertas en una habitación de motel en los años 70.

Me dan la misma tirria que las portadas de los crucigramas, que parecen fotos de chicas desaparecidas cuando Alf era lo más.

LAS GAFAS RAY BAN AVIATOR (todos somos Maverick)

Cuando veo la cantidad de gente que va por ahí con esas gafas me entristece pensar que podría haberme hecho rico si no hubiera tirado todo lo que había en los cajones de mi padre cuando hice limpieza.

Yo por si acaso me guardé tres pequeños botes rojos de linimento fuerte del Tigre, una linterna de petaca, un monedero tubular de tapón a rosca verde chillón con su cordón para el cuello original y un llavero de dos plateados amantes mecánicos que se prestan a su pasión al ir accionando una palanquita. Amén de un calendario en perfecto estado de Naranjito. Este último muy útil si a alguien necesita apuntar alguna tarea en 1982.

Todos estos artículos pueden encontrarse a la venta en mi perfil de Ebay. Por la compra de dos o más te regalo unas perfectas Nike Pegasus Requeteplus prácticamente nuevas, mejor verlas.

Según la Wikipedia (alabada sea) un hipster varón ha de cumplir los siguientes requisitos para pasar la prueba de fuego.

Uno: que no pare ninguno

Perdón eso es de otra entrada.

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1. Ser lo más delgado posible.

2. Pantalones de pitillo apretados cual leggins.

3. Barba voluptuosa. Que parezca que te estas comiendo una ahulaga.

4. Camisas a cuadros, a ser posible de franela.

6. Llevar relojes casio inmortal, a ser posible con calculadora.

7. Echarse novias con la sien rapada o en caso contrario rapársela inmediatamente.

8. Gafas de pasta, cuanto más gordas mejor (Si no tienes falta de vista no te preocupes, sigue usándolas que todo llegará).

9. Consumir café y música indy (banda sonora de cuatro películas de Harrison Ford) a partes iguales. Mayormente de grupos como the Empire of the Sun o Arctic Monkeys.

Bien, no se a vosotros,  pero yo con la mayoría de los puntos de esta lista acabo de descubrir que el que me pide el carro para quedarse con el euro en el Lidl es un puro Hipster. A partir  de ahora lo miraré con respeto en vez de intentar atropellarlo sin mostrar dolo en mi empeño.

Entiendo que mis palabras puedan provocar que el lector piense que no me gusta lo vintage ni la tendencia HIPSTER. Pero nada más lejos de mi intención. Aunque no pueda poner la mano en el fuego porque los hipsters  no sean de meter los dedos en los enchufes,  muestro ciertas afinidades con esta cultura y no me avergüenza ponerlo de manifiesto.  Quizás incluso me sienta más atraído que la mayoría por sus encantos.

El fenómeno de lo pseudo antiguo, si bien aun no ha terminado de cuajar entre la sociedad, es a mi juicio, una rica fuente de valores, como son el de aprovechar lo que en su momento nadie quiso, amén de una fuente de misterios, sin más el otro día estuve viendo fotos mías de cuando era un níveo querubín y me pregunté cómo habría hecho mi madre para aplicar,  en aquella época tan tecnológicamente desangelada, a las imágenes ese filtro vintage.

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SEGURIDAD SOCIAL PARA LOS COCHES YA

Hoy he protagonizado una epopeya de lo más interesante:  He llevado el coche a la revisión preITV.

¿No os parece interesante? Pues los del taller estaban la mar de interesados…

No veo de recibo aprovechar este nexo que nos une para despotricar en contra de la inspecciones de vehículos que el estado, celoso cuidador de nuestra seguridad, ha tenido los cojones de a bien poner en el camino del conductor. No obstante, si que veo de recibo (y más después de haber visto el «recibo» del taller) ahondar un poco en esas maravillosas personas que son los mecánicos.

El gremio de mecánicos, según  dicen, no es en absoluto un gremio bien pagado. Claro que también dicen lo mismo del de veterinario y… Bueno.  Dejémoslo en que los médicos de los animalicos tendrán su merecido en otra entrada.

Yo no digo que los mecánicos sean malas personas, al menos no de nacimiento. Seguramente algunos tuvieron infancia, con padres que les querían y brillantes regalos de Navidad.

Pero el hecho de que entres al taller a preguntar una dirección, y cuando te des la vuelta encuentres  tu coche suspendido a dos metros de altura mientras un señor de manos callosas y ataviado con un mono azul/camuflaje urbano le falta al respeto por debajo mientras mira con ademán de reprobación y te dice «no se si voy a tener esto para hoy», quieras o no le hace flaco favor a su reputación.

Dios me libre de pretender atacar a los mecánicos y a otros trabajadores de pareja alcurnia. No obstante, mas pero aunque sin embargo, me veo en la obligación moral de hacer algo. Y no veo mejor solución que la de pedir, digo más, exigir un seguro que cubra de una vez las necesidades médicas de nuestros vehículos.

Se acabó esperar a cobrar para que atiendan al miembro más importante de la familia. Se acabó el echarnos las manos a la cabeza ante los despiadados números con los que nos atacan los mecánicos. Y se acabó el tener que llevarlos a talleres de dudosa moral y profesionalidad.

«-¿Qué le pasa al coche?

-Tiene estopiñado el coryonador izquierdo.

-¿Seguro que es usted mecánico?

-¡Claro que sí! Mire los almanaques de la pared.

-ah, menos mal. Usted perdone,  es que hay cada uno por ahí… »

Se acabó el que nos reciban de malas maneras.

«-Usted cree que tendrá arreglada mi rueda para mañana?

-Me la trae floja.

-No puede ser,  si le eché aire antes de venir.

-No me ha entendido»

En resumen, un servicio de calidad, rápido y amable. Igualito que el de la Seguridad Social… 

¿No?

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CORRER 3. A equiparse se ha dicho

Si acabas de llegar a este Blog, lo primero darte la bienvenida, lo segundo recomendarte que antes de leer esta tercera entrega  de la saga te leas las dos primeras entradas de CORRER. coje el dedo y arrastra pa’bajo sin miedo. Por ahí deben estar.

Esta entrada se la dedico al visionario que dijo por primera vez «vaaaaaaamos» a modo de saludo. Dónde quiera que estés, quédate ahí.

Bueno.  Una vez hemos llegado a este nivel entiendo que todos habéis llegado a correr sin parar durante más tiempo que un capítulo de los Simpson (sin contar el de las pausas, no nos pasemos). El problema surge cuando nos damos cuenta de que ya no tenemos 20 años, ni tampoco pesamos 60 kilos, y todas las partes de tu cuerpo que intervienen en la carrera acusan dolencias.

¿Qué podemos hacer contra esto?

Dejarlo.

Apuesto a que hay más de uno que ha llegado aquí y a dicho «pues si lo dice él, que corre con pantis largos, razón no le debe faltar, se acabó».

Que nooooo, que hay solución para casi todo. Podemos buscar entre las distintas medidas para solventar estos incómodos problemas. Porque de todo se sale, hasta del IKEA.

«Día 246, he creído hallar la salida de IKEA en una luz al final de este pasillo, pero ha resultado ser una lámpara de pie llamada Geürstanag (19’95€), empieza a hacer frío, y se me están acabando los lápices»

ADQUIRIENDO EQUIPAMIENTO

«¿pero qué viene, con música?»,»mira yo sólo quiero una playera no un esclavo que la use» O «¿qué son,  de oro?» son algunas de las típicas reacciones ante el precio de la zapatilla deportiva media.

Unas Nike Pegasus Requeteplus, unas Mizuno Correqueloflipas o unas Asics Meriendasueldos. Pueden ser lo mejor en comodidad y seguridad (hasta el año que viene, momento en el cual serán repudiadas en pos de sus nuevas versiones) y además ayudan a las personas que quieren perder peso, pues les arrebata la posibilidad de comer ese mes.

Afortunadamente el calzado, lo más importante a tener en cuenta a la hora de correr, es también lo más caro, por lo que una vez hecho ese desembolso podemos estar tranquilos.

¿Podemos?

Yo ya no estaría  tan seguro.

«¿corres sin haberte hecho las plantillas a medida? ¿Estás loco? te vas a reventar»

«¿no usas medias compresoras? ¿estas loco? Se te van a sobrecargar los gemelos»

«¿pero todavía no te has pillado una cincha de tendón rotuliano? ¿Estás loco? ¡VAS A MORIR!»

A mi si que me va a reventar el del banco cuando vaya a pedir mi segundo descubierto para pillarme otro pedazo de tela elástico.

Es increíble la cantidad de dinero que requiere correr de manera segura y decente. Si entendemos por decente parecer un boxeador de Muai Tai.

No entiendo a que viene tanta maratón solidaria cuando quizás terminaríamos antes si donásemos toda la pasta que nos gastamos en equipación. O incluso antes si en lugar de correr nos dedicásemos a trincar por el cuello a estos ladrones y exigirles que devuelvan lo que han robado.

Ups,  acaba de llegarme un mensajico del CNI, mejor volvamos al tema.

Antes de empezar en esto del running yo tenía la firme de teoría de que todo se trataba de un complot…esta gente sabía algo que nosotros no sabemos y se preparaban para huir.

Pero al final empecé a verlo de otra manera y a apreciar las cualidades de tan solemne deporte. No tanto como para ponerles nombres etíopes a mis hijos pero si que me mantiene interesado. Por tanto me he visto obligado a gastar en una buena equipación para correr de manera  segura y…  Fardar. Dejémonos de tonterías. Esto sólo vale pa fardar.

¿Pero fardar frente a quién? ¿los transeúntes? ¿los coches? ¿otros corredores? No creo, pues para esos tres colectivos sólo significamos una cosa: estorvo

La principal diferencia entre un tío que sale a correr y un Runner son 360 euros en equipación fosforescente (mp3 no incluido). Y es que desde que Nike se ha unido a Apple en su campaña de «O lo tienes,  o vale más que te reintroduzcas en tu madre» no hay Runner que no reciba una cordial felicitación  de Nike por navidad.

Atracar a una persona que va por la calle es delito. Atracar a un Runner es una putada. Al transeúnte medio con quitarle la cartera y el móvil te puedes dar con un canto en los dientes. Dejando a esa persona más pobre y con el ego afectado, pero no tan afectado como al del Runner, cuando te veas obligado a pedirle que se desnude en tu afán por llevarte algo de valor.

«- ¿Ves eso, hijo? Es un runner.

– ¿Y por qué corre, papá?

– Básicamente para amortizar lo que le ha costado la equipación.»

Feliz año a todos. Y espero que las casi 800 visitas a este Blog signifiquen que seguiremos en contacto aunque sólo sea por aquí. Una vez más gracias por dedicarme unos minutos cada par de días. Pasadlo bien y brindad. Hay quien dice que no hay que brindar con agua porque da mala suerte, otras que hay que tomarse toda la copa.

Da igual lo que tomes,pues lo importante en estas fiestas, es eso, brindar. Sed felices.

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LA NAVIDAD AT HOME

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He decidido enfrentarme a lo que todo Blogger teme. Nuestro viaje parece ir con viento en popa. Y nadie parece haber advertido una cosa. Una cosa que he pospuesto ya demasiado. Como un pájaro cortejando a su hembra con caprichosos acercamientos, he abordado fugazmente el tema de la Navidad, pero no me he metido de lleno en el mismo. 

«-María, ¿Cómo avisamos a nuestros padres de que ha nacido Jesús si aquí en Belén no hay teléfono?

-podríamos enviar una paloma mensajera.

-o podríamos enviar a tu puta madre…

-de verdad que a rencoroso no te gana nadie hijo… »

Y es que no se puede tener un Blog donde se habla de cosas cotidianas y pretender terminar el año sin dedicar unas palabras a San Consumo de la Santísima Consumición. Unas fiestas en donde todos se quieren y abrazan más que si hubiéramos nacido con el mismo pulmón. Así que con el permiso del Rey, aquí va mi mensaje navideño.

Son varios los detalles a tener en cuenta para que tu navidad pase la prueba del algodón, y uno de los más importantes es la decoración. Hay que decorar la casa,  decorar las ventanas, decorar el coche, decorar al perro,  decorar a la abuela. Todo debe estallar en un remolino de rojo y blanco para que así Coca-Cola la familia sea feliz.

No podemos hablar de navidad sin decoración navideña, y no podemos hablar de decoración navideña sin un Belén. Algo que se supone debe ser una muestra de rigor histórico de lo que supuestamente pasó en aquel pueblo.

«-María, ¿Qué hacen aquí estos dos reyes y un negro con corona?

-Vienen a traer oro, incienso y mirra al niño, José.

-Ah, vale.

Ya sabía yo que si tragaste lo de la paloma…

-Qué?

-Que cierres la puerta por fuera.»

Quizá esté fuera de lugar poner en duda la fidelidad de la Virgen María o el antisemitismo de José de Arimatea. Pero hay otro tema que deberíamos abordar con más presteza, y es la fidelidad de la reproducción del Belén que hacemos en nuestra casa.

Me hallo en el deber de reconocer que me impactan los detalles de los Belenes;  ríos de aluminio, camellos que triplican el tamaño de una casa, bombillas del tamaño de un perro…Belén debe ser un sitio terrorífico.

Y aún con todo esto, lo que menos entiendo es qué hacia un pastor haciendo sus necesidades al aire libre y a la vista de todos, habiendo tantas casas huecas vacías.

Belén debió haber sido un sitio donde no hay que pararse a descansar, y no solamente por prescindir completamente de toda proporción y lógica.

Cuando veo las recreaciones con el infante ya nacido y feliz en el pesebre (se ríe porque está alegre), rodeado de pastores que no paran de adorarle, mi cabeza,  cómo no, empieza a darle vueltas a las cosas: ahora están todos muy contentos con sus cabritas tras sus nucas, porque ha nacido el niño Jesús; nadie diría que, en su momento, nadie fue capaz de abrir las puertas a una embarazada a punto de dar a luz, ahí lo dejo.

¿Pero para qué sirve la navidad? La navidad no sólo son regalos y turrón. Y que no traten de colaros esa inmundicia de querernos los unos a los otros. Estas fiestas que acontecen son la mejor excusa razón que tiene la familia para reunirse, sobre todo si a uno de sus miembros le ha tocado un buen pellizco en la Lotería De Navidad.

» -No me ha tocado, pero lo importante es la salud.

-Y que no le haya tocado a ningún conocido

-Y que no le haya tocado a ningún conocido.»

Ganar un par de millones en la lotería es muy parecido a terminar la carrera de fisioterapia, allá donde vas aparece gente que necesita «un favor» (parece que se caen de los arboles). Claro que no es lo mismo un masaje que el que me termines de pagar mi coche,  un coche al que jamás,  hasta ahora,  te he invitado a subir. Pero ¿qué más da, si estás forrado primo? O tío, o hermano…

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LA CENA DE NAVIDAD

Los preparativos.

Es la cena de navidad y tu madre ha tenido a bien celebrarla en su casa. No sin antes añadir el inocente comentario de «a ver si la próxima la hacemos en casa de Marisa, por que yo otro año tanto trabajo ya no…». No se si soy el único que oye a su madre decir eso todos los años. Y ya que estamos ¿a vosotros también os decía vuestra madre «dile que no estoy»  cuando venía el de Santa Lucía a cobrar? Bueno es igual.

Los preparativos de una cena consisten mayormente en ver cómo tu madre va acumulando nervios desde las 5 de la tarde e ir pasando de parapeto en parapeto evitando el fuego enemigo hasta que empiecen a llegar los invitados. Y aquí va (ooooh si) el…

¡BESTIARIO DE INVITADOS!

Antes de nada que quede bien claro que las variantes del bestiario son mi familia así que si alguien tiene algún comentario hiriente que hacer, le ruego que se lo guarde (hasta después y lo escriba en los comentarios).

EL CUÑADO (parejatis perifericus)

Me faltarían una y mil entradas para destacar todas las virtudes de tu cuñado. Independientemente de si el intruso en la cena eres tú o eres él. Todos tenemos un cuñado que cobra más, es más culto, más hábil, la tiene más grande etc.

El cuñado tiene la curiosa cualidad de trastocar la moral de su homónimo sobremanera. Ya sea corrigiéndole o desmintiendo un comentario tuyo, o bien poniendo de manifiesto sus virtudes frente a tus defectos. Todos tenemos un hermano político que nos supera, o al menos así lo cree,  en todo. Si no tienes un cuñado que responda a esta descripción  deberías empezar a valorar la posibilidad de que la persona de la que estamos hablando seas tú.

No obstante tampoco es cuestión de ahondar en el tema sobre quién  es mejor de los dos o por qué conozco el tamaño del pene de mi cuñado  así que mejor pasemos a otra variante.

FAMILIARIARES ANCIANOS (estorvus)

Esta mezcla de Yoda y Gandalf que desprende unos olores característicos (ellas a perfume antiplagas al principio de la noche y al final a fritanga y ellos a linimento y después a alcohol) mantienen contigo unos diálogos de lo más predecibles al tiempo que no paran de tirarte del brazo hacia ellos aunque hagas tope con su cadera, que parece que te quieren sorber algo de vida.

«Estoy harto de las amiguitas de mi abuela que cada vez que me ven me pellizcan los mofletes y me dicen que me he hecho todo un hombrecito. Por favor,  señora, que la puedo dejar seca de un pollazo en la nuca»

                            (visto en Twitter)

Ponen tanto ahínco en sentarse a tu lado a la mesa como de fingir que no perciben el que pones tú de evitarlos. Pero hoy es noche buena y la casa está llena de obstáculos en forma de pariente. Así que la tarea es bien difícil.

Dentro de este tipo de comensal se ha dado el caso (no probado)  de una variante que te desliza dinero sin que se entere tu madre aunque tengas 30 años. Pero la existencia de tal espécimen aún no ha sido probada (por mí).

INFANTES (Condonis Rotus)

No existe cena de Noche Buena en la que no tengamos que acabar tratar con esta subspecie. La complicación surge cuando nos encontramos con que dentro de esta rama hay diferentes subramas en relación  a su comportamiento que no expondré aquí porque ya tengo bastante con lo que me voy a encontrar esta noche.

Lo mejor que se puede hacer con esta subspecie es no mirarlos, no hablarles y sobre todo, no arrojarles comida. Evitar el contacto físico con ellos pues debido al clima predominante en esta época del año pueden ser portadores de enfermedades.

El modo de evasión es más fácil de lo que parece. Cuando ellos nos sigan por toda la casa hemos de mantener un ritmo suave pero constante para que no nos pierdan, e ir pasando cada vez más cerca de la telaraña silla en dónde descansen los pacientes ancianos hasta que uno lo aprese.

EL ALEGRE (etílicus etílicus)

Cualquiera de los mencionados y por mencionar es perfectamente susceptible de convertirse en este Super Sayan de la fiesta. Una cervecita nada más llegar, algo de vino para la carne, un brindis con cava, el Tía María pertinente…

Poco a poco a este/a máquina se le despega la lengua y empieza con su monólogo. Y su superpoder, que le otorga la capacidad de encontrar un segundo sentido pornográfico a toda palabra y frase que llega a sus oídos (chiste de archivo).

En fin,  no os entretengo más, que estoy seguro de que ya vuestra madre os esta buscando para encargaros alguna tarea. Solo desearos una feliz navidad. Espero veros a todos más gordos mañana,  excepto a los pobres a los que les toque currar. Y no me refiero al de rojo. Pasadlo muy bien estas navidades y no os paséis con el alcohol, que las rotondas muerden.

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LA EDUCACION

Esta nueva entrada se la dedico a la gente que aprieta los párpados al mirar algo lejano.

Algo tan escaso como la educación bien debería considerarse moneda de cambio en la actualidad. Claro que es muy fácil llamar a una persona maleducada diciéndolo con la boca llena de comida a la vez que exploramos nuestro oído con el tenedor.

Y es que nosotros también debemos pasar autodiagnosis de vez en cuando. Yo cuando veo a conductores insultando a la vez que tocan el claxon me imagino que se están autocensurando sus palabrotas con cada pitido.

Antes de seguir sería conveniente que nos tomásemos un momento para ahondar en la ambigüedad del concepto de educación. Por un lado tenemos el más común en el habla popular, entendiendo éste como la adecuación de nuestra conducta a las normas de cortesía comúnmente admitidas, estando éstas al cargo de nuestros responsables familiares.

«-papa ¿puedo jugar con los enchufes?

-lávate antes las manos»

Por otro lado, nos estaríamos refiriendo a la transmisión de conocimientos a una persona para que ésta adquiera una determinada formación, también llamada educación académica.

Bien, no vamos a hablar de la educación académica. Poco podemos decir en la actualidad sobre este concepto en España, donde los estudiantes, cuando acaban la universidad, en vez de lanzar los birretes al aire como los de USA,  lanzan su gorra del McDonalds.

«-Yo soy doctorado en medicina general y cirujano. Tengo tres masters y una cátedra.

-Pues yo soy abogado laboralista y procurador y además he llegado antes así que en este cajero duermo yo».

Como decía, el tema que aquí nos ocupa no es otro que la educación social que esgrime la gente de a pié para con los demás. Si nos vamos a los orígenes de la educación de cada individuo no hay duda de que debemos pensar en los progenitores, familiares inmediatos y en resumen cualquiera con capacidad de darnos una hostia  ejercer en nosotros autoridad moral.

LA POTESTAD SANCIONADORA

Cada maestrillo tiene su librillo, en el caso de mi padre, por ejemplo, me educó usando psicología (si entendemos «usar psicología» como emplear también la mano izquierda) y me dió los valores en los que hoy en día me apoyo (si entendemos valores por muletas)

No obstante, no me preocupo por ese tópico de que un hijo criado a golpes golpeará a su hijo el día de mañana; me han pegado tanto que el día que tenga un hijo no se si podré atinarle.

Es posible que muchos consideren un cabezazo en la cara como un acto que roza el maltrato. Pero como decía mi padre, «bofetón a tiempo quita mucha tontería». Eso sí, siempre hay que seguir unas pautas a la hora de identificar y corregir los malos hábitos:

Aquel que no saluda merece un pescozón; aquel que no devuelve el saludo merece ser reintroducido en su madre.

           (Viejo Testamento según
San Mateo 13/23)

Mateo es mi padre.

Aunque el sistema educativo de mi padre es más que efectivo, quizá en la actualidad no sea tan legal. Hoy en día la educación de nuestros vástagos es un tema harto delicado. Por un lado, somos los principales responsables de su conducta en sociedad a pesar de tener la custodia compartida con la TV. Unas pautas educativas equivocadas pueden convertir a un tierno adolescente en un auténtico hijoputa problema.

Pero por el otro, las últimas tendencias sociales consistentes en contacto físico cero con la cara del niño dificultan notablemente nuestra tarea. Siendo en algunos casos necesaria la ayuda de un profesional.

«-Soy Pedro García Aguado y esto es Hermano Mayor. ¿Dónde está el niño?

-Gracias a dios que está aquí, venga conmigo. Está en su habitación,  ha roto la puerta y…

-Lo siento, no tengo tiempo. Debo ayudar a otras familias. Dele esto cada 4 horas hasta que mejore.

-¿El qué…?

¡PLAFF!»

En efecto, es una tarea que no ha hecho más que ver incrementada su complicación entre las últimas medidas legales y, cómo no, las últimas actualizaciones del sistema pubertino: las niñas de 12 años de hoy en día suspiran por sus supuestos novios; yo a esa edad soplaba a los juegos de la Game Boy para que funcionaran.

LAS DOTES DOCENTES INNATAS

Hay individuos a los que la naturaleza, la experiencia o tener unas manos como sartenes les ha dotado de un aura que incita el máximo respeto. Morgan Freeman por ejemplo: respeto tanto a ese hombre que cuando veo Secretos del Universo cojo apuntes. A estos magníficos seres no les hace falta ni soltarse una chancla para impartir obediencia en un niño.

DANDO EJEMPLO

Lógicamente, un progenitor que no comulgue  con el ejemplo jamás logrará granjearse el respeto mínimo necesario para ser escuchado y respetado por el infante. Tu hijo no abandonará una conducta si ve que tu sigues adoptándola.

«-No puedes ir por la vida siendo tan crédulo hijo. ¡Ni que fueras Piscis con ascendente a Géminis  cuando Venus está en Andromeda, por el amor de dios!»

EL ADOLESCENTE SIEMPRE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Claro que no todas las conductas erróneas pueden ser achacables a una mala educación; culpar a los padres de una niña de 16 años que ha quedado embarazada es como culpar a John Ford  de que te hayan pillado con tu Focus a 140 km/h por una zona de 50.

El adolescente tiene la última palabra. En el caso de mi hija sus últimas palabras podrían ser «Papá…  Me ha pasado una cosa con el Joni… » y jamás se supo de su persona.

Naturalmente, los infantes y no tan infantes están muy enterados de las tendencias de pensamiento actuales sobre la educación que les deja como retrasados Y no dudarán en usarlas en beneficio propio.

«-Es que no hay información…

-lo que no hay es ganas de ponerse la gomita Wendolin.

-eso tampoco… dame perras.»

En resumen. Que un bofetón a tiempo quita mucha tontería no es ninguna mentira. Pero antes de ejecutar sentencia deberías asegurarte de que no hayas apuntado al chaval a Vale Tudo, Muay Tai, o lo que este de moda ahora. No sea que vayas a tratar de corregirle y te haga un Perfect.

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DE COMPRAS

Como ya dije en una entrada anterior, se acercan las fiestas de San Consumo De La Santísima Cosumición, con lo que ello implica: hay que comprar adornos, comprar regalos, comprar comida típica de estas fechas. Y para ese tostón menester están las novias.

Bien, novias, iros a dar una vuelta por Pinkie. Los inútiles hombres tenemos que hablar.

Una novia sólo necesita tres frases para manejar a su novio por todo el centro comercial como si de un títere se tratase:

•    Mantén.

•    Dile que te de una talla más.

•    ¿Dónde estabas?

Con estas frases místicas el tarado de tu novio estará más que controlado durante las escasas  horas que dure tu safari.

Así es amiguetes. Estoy de compras con la jefa. Lo bueno de ello es que tengo tiempo de sobra.

De sobra.

De sobra.

De sobra.

De sobra para escribir esto.

Salir con tu novia a un centro comercial es una gran actividad siempre y cuando no pretendas disfrutar. Las únicas veces que te librarás separarás de ella bajo su consentimiento será cuando tengas que ir al servicio.  Que seguramente estará cerrado por causas desconocidas o con un gigantesco carro de limpiadora bloqueándolo.

Encima cuando entras te da la misma sensación que te daba cuando eras pequeño y le pisabas lo fregado a tu madre; se suponía que habías entrado a aliviarte y sales con un cargo de conciencia. No antes de haberte lavado las manos. Porque todos nos las lavamos… ¿Verdad?

Si, ¿quién no se va a lavar las manos sabiendo que es otra atracción  más del centro  comercial? Como por ejemplo el secador de aire caliente, cuya principal misión es hacer ruido mientras te secas las manos en los pantalones (los propios a ser posible).

En fin, ya hemos ido al baño y toca esperar en una esquina del Stradivarius, que parecemos una mezcla entre portero de discoteca y perchero. Pero eso en el Stradivarius, porque yo al Desigual procuro no entrar. Con lo que vale una camisa ahí dentro no entiendo que no tengan para poner un par de bombillas más.

En efecto, cada vez que entro a esa tienda me quedo esperando a que me venga un empleado con un candelabro y mirada sombría a pedirme que le siga. Señores de Desigual, no cuela lo de que los colores chillones de la ropa reflejen la luz, quiero ver lo que me estoy comprando, y más tratándose de su género, que luego llego a mi casa y al abrir la bolsa me encuentro un tablero del Twister donde tenía que haber una camiseta.

Pues eso, toca esperar.

Si te fijas, esperar por tu pareja puede bien ser la palabra que defina vuestra relación; esperas a que quiera ser tu novia, esperas a que termine de comer porque ella come más lento, esperas a que termine de comprar, esperas a que salga del baño, esperas a que se vista, esperas a que se maquille…  Por cierto, ni se te ocurra meter prisa a una mujer mientras se engalana para salir, pues se dará la misma que antes (ninguna). Eso sí, sí no sale exactamente con la pinta que quiere, o si se le olvida algo,  adivina de quién va a ser la culpa.

Sólo me consuelo sabiendo que todos los chavales que están en las esquinas están en mi misma condición. Pero ninguno nos quejamos. ¿sabéis por qué? Porque sabemos cuál es nuestro lugar. No como ese que va por el Ikea dos pasos por delante de la novia toqueteando cosas y añadiendo comentarios del estilo «mira cari, es ésta».

Esto último mientras se mete el vigésimo quinto lápiz en el bolsillo. Un gran divertimento para la próxima vez que vayas al IKEA: cuando llegues a la caja fijate en la cantidad de gente que se pincha las manos al ir a sacar la cartera.

De nada.

¿En serio, chaval?¿de verdad crees que TÚ estás dirigiendo la compra? Infeliz… ¿Creéis que la novia va detrás de él porque no es capaz de llevar su ritmo? Nuestras novias son quinto dan de Zara y cuarto de Mercadona. Seguramente estará mirando lo que verdaderamente van a comprar mientras el otro juega a las compras. De vez en cuando lo vigila para que no se pierda entre los sillones y piensa satisfecha: «miraló, esta noche va a dormir a pierna suelta»

A ver si nos convencemos, señores. Que en lo que respecta a comprar NO SOMOS NADIE. Esta afirmación por mi parte puede dar lugar a presuponer que ésta es la típica entrada para reírse de las novias y reivindicar no se que estúpida creencia que tenemos los hombres por parte de un amargado que escribe aquí porque no se atreve a decírselo a su pareja a la cara.

Pues bien, aunque entro perfectamente dentro de esa descripción, mis palabras van en dirección contraria a la aparente. Señores. Dejemos que nuestras santas se ocupen de los por menores de los regalos de Navidad. ¡Dejemos de despreciar un bien tan escaso como es el de una persona que piense por ti en estas condenadas fiestas! ¿es que no vemos el puntazo que supone?

«Ay… Pues yo en el LeRoy Merlín si que…»

Tu en el LeRoy Merlín no tienes ni puta idea. Quizás tu novia tiene menos. Pero tu, valga la redundancia, no eres nadie. Y aún así nosotros vamos en un plan por el LeRoy con la pivita… OOOOOH. Inflamos el pecho entre las cocinas como si las hubiéramos montado nosotros. Lo dicho, infelices.

Alguno hay que incluso  coje un listón de madera y lo mira como si apuntara con un fusil. Que tu igual no vienes buscando madera pero son cosas que los hombres tenemos que comprobar, no sea que alguna muchacha desvalida (nunca un hombre)  vaya a llevarse a casa un listón doblado.

Pero al final, como si de piezas de un juguete infantil se tratase, cada uno entramos por el agujero troquelado con nuestra forma, pues tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a la verdadera razón de estar en el LeRoy. Y no te quedará otra opción que esperar a que otro desgraciado como tú termine de preguntar al dependiente para acapararlo tú con tus dudas.

Resumiendo, tenemos que aprender a apreciar la labor de nuestras cónyuges para con nosotros al ofrecernos estos momentos de recogimiento que son el mantenernos en el umbral de los probadores preguntándonos «¿se podrá pasar o me echarán la bronca y me llamarán pervertido?».

Aprovechad como yo para dar rienda suelta a vuestra imaginación en lo que ella está en su mundo. ¡A lo tonto he escrito una entrada! El problema es que todavía estamos en la primera tienda a la que hemos entrado.

Me pregunto si en la última tienda seré tan generoso con mis palabras.

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LOS COMPAÑEROS DE JUERGA

Nuestra vida puede entenderse como un continuo desfile de gente con la que tienes más o menos que ver y en la que depositas una pequeña parte de ese bien impagable que es tu atención.

Naturalmente, no todos merecen el mismo pedazo de la tarta. Habrá gente que resbale por la rápida rampa de tu indiferencia (feas) y habrá otra que destaque de alguna manera,  siendo merecedores de ocupar un lugar en tu memoria. Y esto nos lleva a este tema que nos ocupa.

Si has leído el título y piensas que vamos a hablar de tus incansables compañeros de eucaristía estas en lo cierto. Eres un máquina. ¡Ven pa’cá dos besos coño!

Por cierto ¿no os encantan los besos de las abuelas? A mi tampoco… Sobre todo cuando sin querer se dejan el selector de beso en modo rafagas

«muamuamuamuamuamuamuamuamuamua… «(por mejilla)

Mi abuela me encanta porque además lo firma con un comentario:

«… Muamuamuamuamuay coño que cosa más linda…»

Otra cosa que tiene mi abuela es la costumbre decirme que soy especial. Yo ya le he dicho que ya no tengo 13 años, que ya puede decirme que soy jilipollas que no pasa nada. Pero ella sigue.

En fin qué grande mi abuela. ¡Arriba todas las abuelas coño!  Bueno, como decíamos (a ver si dejáis de interrumpirme o no vamos a terminar nunca) vamos a hablar de nuestros entrañables compañeros de copas.

Es indiferente la edad que tengas,  no has salido lo suficiente si no has tenido la oportunidad de disfrutar de la inestimable compañía de al menos la mitad de las variantes de estos amiguetes.

Empecemos pues con nuestro bestiario de colegas de fiesta.

EL SIBARITA (pijus magnificus)

A este señor no le gusta nada: ni el sitio (un antro), ni la bebida (pis de gato), ni la música (sosa y antigua), ni seguramente vosotros (perdedores). Estos modernos que van de ídem, que se dejan barba y se echan novias con la sien rapada no tienen desperdicio para la gente que los ve desde fuera del comando. En fin, bofetón al estilo.

Como es un gran amigo,  no permitirá que haya secretos entre vosotros, por lo que no perderá oportunidad de recordar su opinión sobre todos estos aspectos de la noche y de otros más. Amén de añadir que deberíais haber ido a donde él (y sólo él) quería ir. Es una de esas personas que comen pan y eructan caviar  ruso que están muy por encima de la calidad de todo cuanto le rodea.

Las primeras noches empezareis a preguntaros por qué  sigue saliendo con vosotros teniendo tan negativa opinión de los sitios que frecuentas.  Después de un par de encantadoras veladas acabareis preguntándo quién coño sigue llamando al amargado éste.

Cómo la mayoría de los especímenes que componen esta relación, el sólo hecho de leer su nombre ya nos dará una pista importante para saber de quién hablamos. Me atrevería a decir que ya hay una columna de caras familiares bajando y subiendo en vuestra mente cual frutas de tragaperras y ubicando en esta categoría al amigo o amiga susceptibles de tal descripción.

EL CAZADOR (buscarrollus continuous)

Al Cazador no le importa la calidad del local, ni la del servicio,  ni la de la música. Este ballestero sólo tiene en mente el conseguir una presa para la noche. Disfrutar de sus conquistas y fardar sobre ellas es algo vital para él. Por ello se recomienda vivamente evitar depender de este señor para volver a casa.

Dentro del gremio de cazadores existe el siguiente subgrupo:

El que no liga (noventainuevis por cientus)

Poco hay que decir de nosotros estos individuos.  Los habrá que no les importe, los habrá que culpen a los demás de su falta de éxito con los más indiscutibles razonamientos como  «es que me las espantas»  pero todos casi sin excepción darán por concluida la partida de caza con un «son todas unas zorras».

El que liga y lo sabe (unicornius)

No se qué deciros de esta variante pues sólo la conozco de oídas y en las pelis, lo siento.

El que liga sin querer (Diamantis en Brutus)

Todos tenemos o hemos tenido a uno de estos fuera de serie.  Suelen ser chavales/as bien parecidos/as pero bastante manzanillos/as (zoquetes/as) en lo que respecta al tema. No se enteran de que alguien del sexo opuesto esta interesado en su persona ni aunque esté/a le pase su sexo opuesto por la cara. Dan ganas de arrancarles/as la cabeza/o.

Aquí concluye el subconjunto de cazadores. Sigamos.

EL DROGATA (bolicarius terrestris)

En todo grupo de fiesta ha de haber uno o más señores que huelen raro y que lleva capucha hasta en la playa. Es fácil de encontrar: 

Al empezar un botellón es el primero en sentarse y siempre parece estar ocupado haciendo algo; dentro de la disco o pub visita a menudo el baño. Y siempre,  consuma lo que consuma, parece estar disfrutando a parte de los demás. Algo así como en un plano distinto. Baila sólo,  y te saluda cada vez que te ve como si él hubiera venido con otra gente.

EL MENSAJICOS (hello! I’m using whatsapp!)

Una de las mayores incógnitas del ambiente lúdico y fiestero es qué le pasa a este personaje. Un individuo que no para de escribir con el móvil con ademán de disgusto desde que empieza la noche hasta que se acaba.

Huelga decir que está en medio de una discusión con alguien al otro lado de la línea y que no parece ir ganando. O eso o el Instagram le tarda mucho en cargar las fotos.

La capacidad de mantener conversaciones y/o reír gracias de los compañeros de fiesta de estos personajes suele ser directamente proporcional a su educación.  Aun así, sus esfuerzos por mantener un nivel de interacción dentro del grupo suelen ser bastante patentes, aunque también insuficientes y en ocasiones notablemente ridículos. Y todos sabemos lo mucho que molesta que no nos escuchen…

«-Pues así es, tal y como te lo digo. Super fuerte. ¿Tu qué opinas?

-se te ve un pezón…

-… ¿empiezo de nuevo?

-empieza de nuevo»

Por muchos esfuerzos que haga,  el pobre no pasará  de ser un pasmarote en medio de la pista que bien podría servir de perchero (siempre y cuando no se interrumpa su contacto visual con la pantalla).

Conforme vaya incrementándose el nivel de alcohol general alguno de vosotros hará la gracia de quitarle el móvil en medio de una frase para que se integre.

No lo hagais

Interrumpir la conexión neuronal con el terminal puede dar lugar a un abanico de posibilidades que, teniendo en cuenta la gran frustración reflejada en su rostro, no es descartable que entrañe serio peligro para el buen funcionamiento de la noche,  así como el de las vías respiratorias del valiente.

CASADO (calzonazus)

Se ruega la máxima paciencia y comprensión posibles para esta variante. Debido a ciertas razones (que suele cambiar por otras que no le dejen como lo que es), el casado suele salir una vez cada pontificio papal; lo que implica posiblemente que la última vez que dio rienda suelta a la noche los smartphones eran sólo phones.

La indumentaria que estos señores llevan a la guerra consta de zapatos de cuero negro comprados en Número 1, pantalones de pinza (una, dos o incluso tres) del 99 y camisa de botones con un solo bolsillo en el pecho (tabaquito’s bagget) adquirida en el legendario Galerías Preciados. Todo ello completado con el luminoso toque que sólo pueden aportar unos calcetines blancos (Jackson Style) que en ocasiones especiales se adornan con elegantes raquetas cruzadas.

Los calcetines blancos tienen cierto poder de atracción y sugestionan al observador induciendole extraños pensamientos en lengua irreconocible tales como «eneayuoki, eneayuoki, eneayuoki ene… «.

Pues eso: paciencia.

Como casi todos los bestiarios, éste dista mucho de abarcar toda la fauna ludicofiestera. Son muchos los que se me quedan en el tintero pero no pasa nada.  Más adelante haré una continuación,  que ya se hace tarde. He quedado con mis coleguis para ir a la discoteque a escuchar música dabuti y tomar unos cubalibres y estos pantalones de pinzas no se van a planchar solos.

¡Efectivy Wonder a todos!

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EL FRACASO

 

Cuando una persona, independientemente de su sexo, se mira al espejo una mañana y no le gusta lo que ve, se ve más gorda, más vieja, tiene dolores que no cree merecer, etc. Es entonces cuando la palabra «fracaso» se abre paso entre  las legañas y se pone delante del sueño húmedo de la noche anterior para acaparar toda nuestra atención. 

No obstante, al ser mal de muchos nos consolamos como tontos que somos. Sabemos que eso le pasa a todo el mundo, y nos sentimos mejor, añadamos pues el sentirse bien con el sufrimiento de la gente a la lista de los muchos fracasos que cometieron tus padres con tu educación.

En serio, no pasa nada. La vida está llena de fracasos: el académico, el amoroso, el laboral, el Telegram… Y no por ello vamos a dejar de vivirla. A no ser que seas el tipo que inventó el botón ESC de los teclados. Ese sí, que se muera.

Si buscamos el origen del fracaso en nuestra raza quizás estaríamos equivocados. De hecho, en orden de mantener el rigor informativo, seguramente deberíamos remontarnos muy atrás en tiempo. El fracaso existe desde  la primera vez que el hombre se propuso algo. Digo más, el homo antecesor (que no es un gay de las cavernas como su nombre insinúa) ya tuvo sus primeros contactos con esta fuerza implacable de la existencia.

El día que este ser, llamémoslo Antonio, ya que por motivos de seguridad me ha pedido que no revele su verdadera identidad, pensó en crear una herramienta, la que fuera, un hacha de sílex, un palo afilado, lo que fuera, fue sin duda un impulso motivado porque antes intentó realizar alguna tarea para la que sus manos desnudas no fueron suficientemente eficaces. Y ahí tenemos seguramente el primer fracaso de la historia.

Pensemos durante un segundo en la sensación de desdicha que tuvo el pobre Antonio al darse cuenta de que no podia actualizar su iPhone realizar semejante tarea. Por primera vez se dió cuenta Antonio de que había cosas que estaban fuera de su alcance y que no parecía haber otra opción que aceptarlo y sufrir. Tuvo que ser como cuando después de poner la alarma en tu movil lees: «quedan 4 horas y 33 minutos para que suene la alarma».

Tengo un amigo que es karateka (qué le vamos ha hacer, no ha querido estudiar) que dice que,  según Confucio, una persona que,  sin ánimos de ofender, para ser chino tiene un nombre raro de narices, «fallarás el cien por cien de las cosas que no intentes».

Yo no estoy tan seguro, Confu… Hay una serie de cosas que mejor dejarlas a un lado, pues son un fracaso anunciado, como por ejemplo elegir un password o contraseña.

No existe ni una sola persona con acceso a Internet que se libre de enfrentarse a frases automáticas de sistema como:

«lo sentimos, su password ha de tener como mínimo 8 letras, un número, un versículo de la biblia y un nombre de Pokemon legendario»

O…

«lo sentimos, viendo la mierda de password que ha elegido dudamos mucho que haya nada de valor sobre usted para guardar»

Claro, al final tanta contrariedad acaba ofuscado al usuario.

«El password es muy corto, el password debe contener un número, es pasword debe tener al menos… ¡¿ME DISE TÚ EL PASUOR O KÉ ASE?!»

                   Anónimo (visto en Fb)

Y hablando de fracasos no podemos dejar de lado un gran invento como es el autocorrector.

«Cerebro: ¡He inventado un poema con el que enamorar a Susana!

Pulgares: ¡Bien, nosotros vamos a escribirlo!

WhatsApp: ¡Genial, yo lo enviaré!

Autocorrector: Me vais a comer todos la p…»

Y no os creáis que pasa sólo con el castellano. Hay que leer bien todo antes pulsar la tecla de enviar

Lo que quieres decirle:
«it’s not you, honey.  It’s me»

Lo que ella va a recibir:
«it’s not you, honey.  It’s melissa»

No podemos librarnos del fracaso porque es inherente a la raza humana. Nada más lejos de mis pretensiones el desanimar a nadie. Todo lo contrario, al igual que mi amigo Confu, que está muerto, os animo a no rendiros nunca. Eso sí, teniendo claro este dato. Cualquier cosa que hagas implica la posibilidad de fracasar. Y si no que se lo digan a Antonio, el gay de las cavernas.

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LAS CENAS DE EMPRESA

Ya estamos casi en diciembre.  Se acerca por la banda esa fiesta tan bonita de las pelis de perros que juegan al baloncesto y familias que se separan por error para luego reunirse y darse cuenta de lo mucho que se quieren, que por lo visto hacía falta viajar un par de miles de kilómetros (para mi que estas pelis las patrocinan agencias de viaje).

¿Habéis adivinado ya de que vamos a hablar? ¿la Navidad? Nooooo exactamente pero habéis participado y eso ya es fantástico. Vamos a hablar de algo que pasa en Navidad.

Durante este homenaje a San Consumo (alabado sea) se destaca un fenómeno que a día de hoy nadie sabe quién lo inventó ni por qué: las dichosas cenas de empresa.  Ya seas agente de policía,  maestro,  astronauta o francotirador,  tienes el ineludible compromiso de asistir a este tipo de eventos con la razón aparente de congeniar con tus compañeros y celebrar las fiestas, la menos aparente de chupar como un poseso y que con un poco de suerte pague el jefe, y la verdadera, que es evitar que estos cabrones se dejen llevar por el Lambrusco y empiecen a ponerte verde.

Y es que si hay algo que caracterice a las reuniones entre amigos (porque hoy somos amigos, y te callas) es la de criticar al que falta. Veamos a mi juicio lo más relevante de la fauna que podemos encontrar en estos enclaves:

EL CHUPOPTERO (comatosus etilicus)

¿O chupóctero? No se,  el acento lo he clavado por lo menos.  Por raro que parezca, este señor es  a mi juicio  el ejemplo a seguir.  Se trata de un compañero  que sin ser alcohólico viene a beberse hasta el agua de los floreros y sin ser glotón pretende probar hasta las cortinas. 

Esgrimiendo lemas como «Un día es un día y paga el jefe, qué coño» o «tú sigue bebiendo que esto entre todos toca barato»,  según corresponda, a este visionario le importa muy poco el resto de la conversación. Su único objetivo es disfrutar y esto, amigos míos,  posiblemente sea el más noble de todos los que nos vamos a encontrar en la velada.

El PELOTA (chupaculum)

¿Qué te creías, que no iba a ir? El pelota está antes que el Cava y el Champagne en esas reuniones. Si a esa cena sólo fueran dos, ten por seguro que uno de ellos sería él. La opinión general que se tenga de él es un tema que no le deja descansar las 8 horas diarias que recomiendan. Y simplemente no puede resistirse a ir,  ya tenga fiebre,  falta de liquidez o un pico clavado en la cabeza.

Esta criatura apenas bebe para que no se le vaya la cabeza de los temas de conversación y a penas come para demostrar con ello cuanto se sacrifica por sus compañeros. A la vez que consulta su palmarés social desentrañanadola de las conversaciones de sus compañeros como si de la aplicación de Twitter se tratase, aprovecha para recopilar material para futuras críticas.

EL TRANSFORMER. (desarretatum etilicus)

Este me encanta.  Es el típico tímido y con pinta de amargado que gracias al jugo de la risa se desinhibe (¿se escribe así no?) y se convierte en la Máscara. Emplea tácticas como destacar un segundo significado de índole sexual a toda frase que llegue a sus oídos y atacar con todo su arsenal de guarrerías y chistes verdes.

El piensa que es la alegría de la fiesta,  y de hecho lo es; la posibilidad de ver al soso éste en estas condiciones no es del desagrado de nadie y menos en presencia de todos y, para qué negarlo, nunca está de más tener a alguien cuyos actos en esta reunión le otorguen más posibilidades que a ti  de ser el trending topic de las coficharlas del curro durante los primeros meses del año.

Pero este efecto suele durar hasta que su vista se nubla y empiezan los desatinos. De repente aquel que te dice que tu eres el único que le comprende cae pesado y dan ganas de darle un puñetazo. Sin embargo, hasta ese momento puede llegar a ser una persona cuya presencia en semejante estado puede llegar a amortizar la cena.

EL MARCHOSO (discoteque espectatis)

A este Tony Manero de las fiesta la cena le importa poco. Es más,  sólo come para tener el estomago lleno en orden de soportar las enormes cantidades de alcohol que va a ingerir en la fiesta que tendrá lugar después de la reunión. Este subnormal espécimen parece no tener muchas ganas de interactuar con los comensales hasta que no sujete un cubata mientras el cigarrillo que sostiene con los dedos de la misma mano (ver «posturas para ligar», página 11 fig. 3 del Manual del Fiestero) amenace con quemarle, y ya a los postres empieza a meter prisa para «ir tirando».

Por supuesto que cada trabajo y empresa tendrán sus propias versiones de los perfiles citados y otros tantos más como el pendonus vervenerus,  una versión con lentejuelas de la Tetas con Patas (ver COMPAÑEROS) , pero a mi los que más me gustan son estos.  Qué aburridas serían las cenas de navidad si no fuera por estos hijos de p…

Sin más os deseo y aconsejo que disfrutéis todo lo que podáis de ese punto de encuentro aunque vuestros compañeros sean unos anormales. Después de todo, «un día es un día y esto entre todos toca barato».

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CORRER 2 (la Comunidad Runner Y Su Lenguaje)

En vista de los comentarios que me habéis hecho respecto a cuáles de las entradas os ha gustado más, me he decidido a continuar una de ellas en una extensión que me permita incluir una serie de detalles que quedaron en el tintero.

Aprovecho esto para recomendaros que antes de leer esta entrada paséis a leer la primera parte de CORRER, que está algo más abajo.

¿Ya lo habéis hecho? Perfecto,  porque si no esto que voy a contar no va a tener ni puta gracia la oportunidad de haceros entrar en materia.

Más que extensión, igual esta nueva entrada podría tomarse como una secuela.  Pues he seguido corriendo y ganado una cierta, no mucha, continuidad y rutina en esto del running. Esto me ha servido para quedarme con una serie de detalles  -así soy yo- sobre esta nueva tribu urbana que son los runners.

Por ejemplo los saludos. Al principio me cruzaba con runners, que se ve que es una moda,  y ninguno se dignaba a mirarme. Por lo visto no estaba a su altura.  Pero oye, ha sido comprarme unas licras de pata larga y venga, ¡bienvenido al club!

Se conoce que hay una especie de jerarquía dentro de los corredores que van desde los más altos en plan «Nike me patrocina» hasta los «acabo de dejarlo con mi novia y tengo que hacer algo por que las paredes de mi casa se me caen encima», y dicha jerarquía viene delimitada por la calidad de la ropa que llevas para los efectos.

Pues bien, cuidado con llevar más pertrechos de la cuenta. Ayer mismo salí con un chubasquero amarillo aeropuerto y varios runners se acercaron corriendo y me rodearon,  iban todos con ropa deportiva negra y gafas de sol. Antes de que me diera cuenta me rodearon y me hicieron dar bandazos hasta que casi me echan de la acera. Tuve que pararme en un parterre mientras se alejaban mirándome con cara de mafiosos (uno casi se come una farola por mirar hacia atrás pero ese es otro tema).

Fue entonces cuando me di cuenta de que el dresscode de runner es algo a tener en cuenta y respetar. Pues si llevas unos galones que no te corresponden como un chubasquero o unos calcetines compresivos sin haber ganado esa acreditación haciendo cosas como correr media hora corres el peligro de ser amonestado o algo peor.

Volviendo al tema de los saludos,  iba yo barriendo el suelo con la lengua el día que estrenaba las licras largas anteriormente mencionadas y va un runner con el que me cruzo y me saluda. ¡Me saluda! Que yo me paré y todo,  pensando que el tipo me conocía y también se iba a parar. Nada más lejos, el colega no sólo siguió corriendo sino que encima saludó a otro que venía detrás mía. Qué zorra…

Este tipo de cosas me crean desasosiego,  por ejemplo ahora estoy en playeras y estoy pensando en ir a por el pan. ¿Alguien saber qué tipo de saludo debería ejecutar si me encuentro con un Runner? no quiero quedar mal.

Saludar esta bien en tanto en cuanto lo apliquemos debidamente. Yo estuve un tiempo saludando a un corredor que la primera vez me devolvió el saludo con efusividad, la segunda vez aprecié un cierto descenso en su empeño, y a partir de la tercera, ya no me devolvía el saludo. Después de repetir el mío en tres ocasiones más, desistí al comprobar que se trataba de una insólita situación.

¿Hallábame yo ante un hallazgo científico-social? ¿habría algún número limitado de saludos por corredor? Aquello me intrigó sobre manera, de modo que en la siguiente oportunidad de cruzarme con él, cambié deliberadamente el sentido de la marcha y me puse a su altura.

«-disculpa, llevo poco en este Hobbie, ¿puedo hacerte una pregunta?

-dime.

-la primera vez que te saludé me devolviste el saludo muy educadamente…

-si.

-la segunda también…

-ajá…

-pero en las siguientes no me lo has devuelto.

-exacto

-¿hay algún tipo de regla entre runners que impida saludarse más de dos veces?

-no, pero teniendo en cuenta que estamos corriendo en sentido contrario por una puta pista de atletismo yo creo que con un saludo al día ya…»

Detalles como este son muy importantes. Os recomiendo vivamente que toméis buena nota de ellos si no queréis desaparecer en algún jardín y que os encuentren dentro de quince días atados con una banda para el tendón rotuliano alrededor de las muñecas y asfixiados con vuestros propios pantis en la boca. El mundo Runner es muy peligroso.

Nos vemos en la siguiente continuación de CORRER, si es que seguís vivos….

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