estilo de vida, humor, moda, ocio, psicología, social, tendencias

Mi CUMPLEAÑOS

image

Pues si, hace poco fue mi cumpleaños. 32 primaveras. 32 veranos, 32 otoños, 32…

Que gay…

Y que conste que no soy homófobo ¿eh? De hecho tengo varios amigos que conducen un Smart.

No obra entre mis intenciones que esta sea una disertación sobre la edad, ni decir cosas como que madurar es mirar a la luna y aceptar que no vas a ver el símbolo de Batman, ni ninguna tontería de esas. Más que nada porque ya lo he hecho en otras entradas anteriores.

“—Madurar es levantarte a las cinco y media.
—Será madrugar…
—Eso, eso. Madrugar.
—Tacostarte anda.
—Voy… ”

No, amigos y amigas, voy a pediros que os olvidéis, que nos olvidemos un momento del tema de la edad. Y que nos centremos en lo verdaderamente importante de cumplir años: la experiencia los regalos.

Cuando organizo mi fiesta de cumpleaños no caigo en la mezquindad de exigir a todos los asistentes que me traigan un regalo. Yo tengo clase: simplemente exijo que cuando vengan, llamen a la puerta con los pies (pues las manos deben estar ocupadas).

Corriendo serio riesgo de parecer materialista, y por mucho que me gusten la inmensa mayoría de los regalos que he recibido en mi vida. Me hallo en el deber admitir que siento que hay gente para la que la palabra “regalo” tiene un significado demasiado amplio.

Hay una cuestión que me tiene cabalgando en la melancolía desde el primer momento en que comprendí que la gente también tiene sentimientos (más o menos cuando cumplí los treinta y uno) y es cuánto tiempo es el mínimo indispensable que debes esperar para pedir el ticket de un regalo

Porque el tiempo máximo ya lo sabemos; las tiendas, en su infinita amabilidad, ya se han encargado de ello al poner en las facturas la fecha límite. Dicho esto, ¿sería mucho pedir que en el mismo ticket figurase un tiempo mínimo estimado para ser requerido por el agraciado en orden de realizar cambios? No albergo la menor duda de que sería un aporte esencial para conservar nuestras amistades, mantener limpias nuestras conciencias, y de paso cambiar esa mierda.

Esta es una de las dos cosas que me mantienen despierto por las noches. La otra es un pedazo de mosquito que a mi juicio debe tener hasta piloto. En serio. Sólo le falta llamar a torre de control y pedir permiso para tomar piel.

No está entre mis pretensiones el que la gente que me regala aprenda telepaticamente mis gustos. Que saque mis preferencias de mi mente como un prestidigitador saca una moneda de mi oreja.

Mis gustos e inquietudes no son de obligado conocimiento al igual que no tenéis por qué saber que el hecho de que mi estado de WhatsApp figure como “en linea”  no significa necesariamente que esté hablando con alguien. Es posible que simplemente lo haya abierto para pensar como hago con la puerta de la nevera.

Para leerme el pensamiento ya está mi novia.

“Las mujeres sabemos en todo momento lo que estáis pensando. Qué vuestros pensamientos coincidan con lo que nosotras sabemos o no, ya es problema vuestro”

Con esto quiero decir que es perfectamente comprensible que no tengáis ni la menor idea de mis tendencias en ámbitos como la ropa, el ocio, etc. Pero ello no impide que algunas personas estén más que convencidas de que saben perfectamente lo que necesito hasta el punto de no molestarse en conservar el ticket.

Como mi madre, que debe de pensar que la ropa interior sólo la utilizo una vez. Pues de otra manera no entiendo a qué viene la manía de regalarme siempre calzoncillos.

Es posible que esa manía venga también por el pánico atroz que una madre siente desde que se estrena como tal a que su hijo tenga un accidente que requiera atención médica y (aquí viene lo terrorífico) los de urgencias no vean su ropa interior impoluta.

*pausa con música de terror, fundido en negro y seguimos*

Cabe destacar aquí el gran corazón de las madres que piensan en la situación del pobre médico que atiende a su retoño. A su hijo igual ya dan por perdido pero, ¿y ese pobre hombre que ha estudiado una carrera para que ahora vengas tú y le presentes un frenazo en la carretera, una mancha de nicotina, un punto cardinal? En fin, alcanzado el cupo de chascarrillos escatológicos de hoy, la única conclusión posible es que nuestra ropa interior es la tarjeta de visita de nuestras madres. Y abordadas estas, tenemos a los padres.

Los padres no compran nada para el bebé hasta que este alcanza cierta edad. En lugar de ello tan sólo aportan el capital necesario para que la madre haga esos haberes. Si les preguntan, dicen estar deseando que su hijo crezca lo suficiente para poder regalarle un artículo del que ellos sepan (fútbol, bicicletas, videojuegos), aunque en realidad lo que quieren es poder regalarle algo que ellos también puedan usar.  El denominado autoregalo en diferido. Es por esta razón que hoy en día hay niños de 6 años que tienen un Ipad.

“—Manolo, le has regalado un Ipad al niño y solo lo ha usado tres veces. El resto lo usas tú…
—¿Como cuando tú me dices que el niño quiere un paquete de galletas, se come 3 y tú te comes el resto?
—Em…  No me cambies de tema.”

Hay regalos que se regalan, porque no se sabe que regalar, como los juegos de sábanas; otros que se regalan porque “es lo típico”, como el compás en la primera comunión. Y otros…

image

Hay regalos que tienen la mejor intención  del mundo pero no hacen otra cosa que convertir este en un lugar peor para vivir. Amigos (si, les hablo solo a los varones): Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia, ni siquiera en una que implique un arma de fuego apuntando a vuestra cabeza. Compréis ropa a vuestra pareja.

Los bombones engordan, las flores se secan, la ropa encoge y las mascotas se mueren. No seáis idiotas y regalad zapatos”

Se que sois inteligentes. Pero no tanto; después de todo estáis leyendo este blog¿no? Así que vamos a repetirlo. Por quedarnos tranquilos nada más.

NUNCA, JAMAS, BAJO NINGÚN CONCEPTO, COMPREIS ROPA A VUESTRA PAREJA

Bien, ¿por qué digo esto? Yo se que hay gente que ya lo sabe. Pero, una vez más, por quedarnos tranquilos. Permitidme que me explique.

¿Recuerdas esas veces que vas con tu pareja de compras y ésta saca la cabeza entre las cortinas del probador para preguntarte qué tal le queda tal o cual pieza de ropa antes de que a ti te de tiempo a escabullirte? ¿Recuerdas aquella vez que la niña de tus ojos parecía una butifarra con aquella falda de tubo? ¿Recuerdas que ella vio en tu mirada toda la verdad que necesitaba? Pues imagina que pasa esto. Pero en este caso el causante es una pieza que TU has comprado.

“Me parece fuertisimo que no te sepas mi talla, ya veo lo que te fijas en mi y… ” a partir de ahí todo lo que ya sabéis. Próximo episodio en tu casa.

En fin, dicho todo esto, me tengo que ir a duchar. Pero no por que lo diga yo, sino porque lo dice un juez. Sin embargo, dejadme que os de un último consejo en voz alta.

El secreto de evitar regalos equivocados es evitar invitar a la gente equivocada

Twitter=@cansinoroyal

Anuncios
Estándar

7 thoughts on “Mi CUMPLEAÑOS

  1. Raúl dice:

    Jajajajajajja tienes toda la razón, yo quitaría a los minusválidos de los controles de tráfico que recuerdan las consecuencias de no llevar el cinto, beber o los excesos de velocidad. En su lugar colocaría a personas que avisen de lo humillante que resulta ser que te quiten los calzoncillos en urgencias y aparezcan con una derrapada importante. Por dios…ni el dolor de un brazo fracturado supera eso.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s