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LA DISTINGUIDA CLIENTELA

Las pedradas mentales que pongo aquí son en su mayoría fruto de mis vivencias,  o simplemente de las cosas que veo mientras me siento en el parque a ver si viene algún viejo a contarme su vida.  Pero en este caso voy a hacer una excepción y voy a relatar un bestiario (cómo me gustan los bestiarios)  sobre lo que mi pareja tiene que afrontar cada día  en su trabajo y luego tiene a bien compartir conmigo en la cena, y también lo que yo veo mientras espero a que cierre sentado en frente.

Hay una curiosa creencia que está grabada a fuego en la cabeza del cliente medio, y más en tiempos de crisis.  Y es la de que él te está haciendo un favor al dignarse a asomar su cara de centollo por la puerta.  Por lo visto no entienden que esto va de números,  y de números grandes; el que tú me compres o no,  viene a suponer para mi estabilidad laboral lo mismo que una gota que cae de un cubo de agua llevado en mi cabeza.

Si siguen cayendo gotas me quedaré  sin agua; pero amigo,  una gota es una gota. Así que baja esos humos,  hijo de p… A estos personajes lo mejor es dejarles hablar y que se desahoguen,  que compren lo que vayan a comprar, si es que compran, y luego que les de la puerta en el culo al salir.

EL VETERANO (quieroynopuedus)

Es un señor/a (sobre todo /a) que cree que disfruta de un trato especial porque lleva años consumiendo lo que tu vendes.  Hasta el punto en que se ve con potestad para amenazarte con hablar con el jefe como si una palabra de él diera contigo en el paro.

EL TARDÍO (inoportunum sinrelojis)

Es ese que aparece cuando te quedan 5 minutos  para marcharte a tu casa con un problema que tardarás 20 minutos en arreglar.  Son bastante ágiles sorteando rejas que bajan,  puertas que se cierran, cepos para osos… Vamos que parecen ladrones.  Pero en vez de dinero o artículos lo que te roban es tu tiempo,  y el de descanso nada menos.

La primera reacción que te nace es ejecutar la clásica invitación  a irse conocida como “patada en el pecho” (ver 300) esta variante de cliente curiosamente suele ser amplia conocedora de sus derechos.  Como el que tienen a darte por culo con una tontería que no es precisamente cuestión de vida o muerte, bajo amenaza de interponer una hoja de reclamaciones por no haberles atendido cuando aún quedaban 16 segundos para la hora de cerrar.

ENTES (malcriatis)

Poco se sabe de estas almas en pena que pasan por tu lugar de trabajo sin comprar nada. Hay estudios que postulan que se mueven en un plano distinto de la realidad.  Por lo que les están  prohibidas gran parte de las formas de contacto terrenal,  tales como interactuar físicamente con los objetos o saludar.  Lo mejor es actuar como si no existieran o,  si no se puede,  al menos disimular el miedo. Los amuletos  y demás artículos de santería no funcionan. 

COMPAÑEROS ENCUBIERTOS (enteraillus deloscojonatis)

La principal cualidad de estos clientes es que conocen o creen conocer al dedillo todos los pormenores  de la oferta o el artículo mejor que el vendedor.  Llegando a poner en tela de juicio tus conocimientos y ya puestos tu sinceridad.  Tienden a combinar tal preparación con una cierta tendencia a sentirse estafados.

Contra esta fauna no hay nada que hacer salvo no bajarte del burro hasta que se vaya ofendido o se decida a ponerte una hoja de reclamaciones por estafa, documento que no llegará  a nada más que intentar asustar,  pues no piensan malgastar su valioso tiempo en llevar su copia a la oficina del consumidor cuando pueden volver a emplearlo en otros menesteres como pasearse por tu tienda por decimotercera vez.

SIN VIDA(aburritum presuicidae)

Los SIN VIDA no son  difíciles de identificar.  Típica señora que está esperando a que el marido pase a buscarla o señor que esta esperando a que su esposa salga de la tienda de al lado.  Son como los ENTES pero en su versión agresiva: mueven cosas y preguntan por preguntar.  Algunos aprovechan para contarte su vida.  La federación de dependientes  recomienda métodos tales como simular una llamada telefónica desde el terminal de la tienda o poner cara de enfermo de Ébola.

Como nota informativa no está de más dar la siguiente indicación a estos y todos los clientes:

CUANDO UN DEPENDIENTE EMPIEZA UNA FASE CON “PERO VAMOS A VER…”  ES EL MOMENTO DE RETIRARSE CON ELEGANCIA

(o huir haciendo la croqueta)

Este es mi bestiario personal en lo que a clientes se refiere. Tengo  que agradecer a mi novia los datos que ha compartido sobre sus vivencias laborales; “aporte de agente de campo”  se podría decir. Sin ellos esta entrada no hubiera sido posible.

Aunque no nos olvidemos de que hay imbéciles a ambos lados del mostrador.  Tal vez algún  día suba una entrada en honor de ese otro lado del comercio.

Sin más os dejo con una frase que a mi me ha ayudado en el día a día de manera inestimable.  Solo espero que el que la lea sepa encontrar la sabiduría oculta en sus palabras. Hallando al fin vuestro camino:

“tú mira mucho, tú toca mucho, pero tú no compra nada; tú hijo puta”

Porverbio chino

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2 thoughts on “LA DISTINGUIDA CLIENTELA

  1. daniel dice:

    Jajajajajjajaja mi “agente de campo” corrobora estas afirmaciones durante la cena. 🙂 un aplauso para los “agentes de campo” 🙂 🙂 🙂 IMPRESIONANTE ESTA ENTRADA 🙂

    Me gusta

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